20/10/17

En la plaza del pueblo se anunciaba a los que iban a ser fusilados y se pedían voluntarios. A quien se ofrecía le daban un bocadillo y un litro de vino, después en el cuartel de Falange pagaban 1 peseta de jornal

"(...) Isidro fue nombrado Secretario General de las “Izquierdas” de El Rocío, algo que llevó con mucho orgullo. El guardia del Coto de Doñana andaba detrás de Isidro por este asunto, y porque Isidro furtiveaba, ya que la gente de la zona, necesitaba los alimentos que la Marisma y Doñana aportaban a la escasa y pobre dieta local.

 La familia tenía una bandera republicana en la choza del Acebuchal donde vivían. Desde allí organizaron una pequeña manifestación de apoyo a la República, dando una vuelta por las calles principales de El Rocío. 

Las hijas María y Luz, vestiditas con un traje rojo que les hizo Isabel la Coraje, presidían la marcha con la bandera republicana. Aquello no sentó bien a los sectores más reaccionarios de la aldea, y esto se sumó a la rabia que el Guarda del Coto y algunos falangistas le tenían.

El 25 de julio las tropas fascistas rebeldes entraron en Almonte, e Isidro se alejó varios días a la marisma a recoger el ganado y alejarse de la angustia del ambiente. Cuando a los pocos días volvió, se enteró de que 2 guardias civiles habían estado preguntando por él; al día siguiente volvieron a la choza con instrucciones de que se presentase en el Ayuntamiento de Almonte.

 Amigos y familia le aconsejaron huir, pero Isidro, convencido de que no habría acusación ya que nada había hecho, acudió a la cita, aunque las niñas le decían, ¡Papá no te vayas! ¡Papá te queremos! ¡Acuérdate de nosotros!

Isidro fue empujado por 2 falangistas al despacho del alcalde. En una habitación cercana, Frasquita una buena mujer republicana, lloraba con un llanto que desgarraba el alma preguntando por su hermano, estaba rapada y su cara reflejaba un gran dolor. Tras un interrogatorio y 3 días de cárcel le dejaron libre, los falangistas le habían robado un caballo, 2 yeguas y parte del ganado. 

 Pero volvieron a por él, le subieron a un camión con otros vecinos y le llevaron al cuartelillo, donde los maltrataron, y después a la cárcel. En la plaza del pueblo se anunciaba a los que iban a ser fusilados y se pedían voluntarios. 

A quien se ofrecía le daban un bocadillo y un litro de vino, después en el cuartel de Falange pagaban 1 peseta de jornal. Allí tenían las listas de fusilamientos, acumulaban lo que robaban a los “rojos”, rapaban, daban ricino, maltrataban o violaban a las “rojas” o las que tenían vínculos con algún “revolucionario”.

Mariquita se acercó a preguntar al alcalde y al cuartel de la guardia civil: “Lo llamamos y lo tenemos encerrado para matarlo. ¿Pero él que ha hecho? Nada, lo matamos por sus ideales”. Sin preguntas, causa, juicio, amparo, cargos, inscripción, los trasladaron directos a fusilar en un camión que los llevó hasta las tapias del cementerio de Hinojos. 

Los bajaron, les quitaron lo que llevaban, a empujones los colocaron en fila detrás de un pino. Sonó una voz, ¡ahora os vamos a dar vuestro merecido rojos de mierda!. Estaba casi amaneciendo, cuando sonaron las descargas. Después trasladaron los cadáveres a una fosa común.

Mariquita enloqueció. Estuvo más de 3 meses llorando de noche y día, intentó rehacer su vida, con la dificultad y la presión de ser mujer de un “rojo asesinado”. Lo peor que se podía ser. Ella y la niñas fueron humilladas y rechazadas. No pudieron ir a la escuela y desde muy pequeñas, tuvieron que ganarse la vida sirviendo a esa clase dominante, a los vencedores. Al poder que había matado a su padre."                  (Documentalismo memorialista y republicano, 15/10/17)

19/10/17

En diciembre de 1979, al atardecer, se unieron estudiantes y trabajadores en manifestación... dos jóvenes resultaron muertos por disparos de la Policía

"Con el final de la guerra civil y la implantación del nuevo régimen, el nacional-catolicismo se convirtió en el plan de estudios de los niños de la época. Se establecía que la enseñanza tenía que ser "confesional, patriótica, social, intelectual, obligatoria, gratuita, con separación por sexos y en castellano en todo el Estado". 

La educación se imbuía así de los rasgos distintivos del bando triunfante, enmarcada dentro de una política fundamentada doctrinalmente en el derecho de la victoria, según refería el propio Franco.

Los proyectos educativos de la República fueron abandonados y muchos maestros fueron condenados, depurados y obligados a abandonar su profesión. El ministro de Educación Nacional, hasta 1951, fue José Ibáñez Martín.

 La inicial disputa interna que se planteó entre Falange y la Iglesia española por el control de la enseñanza se saldó a favor de la segunda, que impuso su ideario y principios, en los que se abundará más adelante.



Sin embargo, a mediados de los cincuenta la situación estudiantil en nuestro país empezaría a cambiar. Los movimientos estudiantiles se convirtieron en uno de los principales aglutinadores del descontento de la juventud contra la dictadura. La llegada a la Universidad de los hijos de la emergente clase media aportó nuevos aires a la anquilosada vida académica española. En 1956 los enfrentamientos en Madrid, entre universitarios y miembros del Sindicato Español Universitario (SEU) pusieron de manifiesto el descontento que ya era evidente en los campus.

El régimen resolvió la crisis con el cese de Joaquín Ruiz-Giménez, ministro de inspiración cristiana que había intentado una moderadísima apertura en el cerrado mundo franquista.

A partir de entonces, no obstante, se fueron sucediendo las algaradas y los enfrentamientos con la Policía Armada cada vez con más asiduidad por parte de cientos de estudiantes, añadido a las protestas de muchos profesores, lo cual desembocó en 1965 con la separación "definitiva" de la Universidad de los profesores López Aranguren, García Calvo y Tierno Galván (aunque este castigo se anuló en 1976, con Franco ya muerto) y una sanción de dos años para los profesores José María Valverde y Antonio Tovar; en todos los casos  por "una falta grave de disciplina académica", que en realidad escondía el apoyo por parte de los profesores mencionados a las protestas estudiantiles que aquel año se estaban sucediendo en la mayoría de las universidades españolas

Especial influencia tuvo en el movimiento universitario el Mayo del 68 parisino que hizo alentar nuevas esperanzas entre los estudiantes y, al mismo tiempo, incrementar el temor de las autoridades que no dudaron en endurecer la represión.

La muerte del joven universitario y militante del Frente de Liberación Popular (FeLiPe) Enrique Ruano a manos de la Brigada político-social en enero de 1969 agitó aun más las protestas universitarias. 

El asesinato de este joven estudiante de Derecho no se zanjaría en los tribunales hasta 1996 con la absolución de los tres policías que le custodiaban pese al reconocimiento por parte del tribunal de que la causa de la muerte había sido un disparo hecho por los propios agentes y no el suicidio como había mantenido hasta ese momento el Ministerio del Interior (Ministerio de Gobernación hasta 1977).

En los últimos años del franquismo las movilizaciones estudiantiles fueron perdiendo fuelle dejando el protagonismo a sectores más amplios de la oposición (trabajadores, partidos, nacionalistas vascos, grupos de la Iglesia católica...), coincidiendo con un endurecimiento del régimen

En los niveles no universitarios, la educación de los más jóvenes estuvo desde la postguerra  en manos de las escuelas públicas, escuelas privadas y centros religiosos. La segregación por sexos, la moral preconciliar, la formación del espíritu nacional o la asignatura de Hogar dejaban bien a las claras el papel que se asignaba en el futuro inmediato al alumnado. Sin duda fueron tiempos de oscuridad y temor donde nos hicieron creer que "el mundo, el demonio y la carne" campaban  a sus anchas intentando corromper las virtudes de los buenos 'españolitos'.

Hasta bien entrados los años 60, la retórica oficial que hacía de España "la reserva espiritual de Occidente", iba a ser una constante tanto en la vida educativa como en el devenir cotidiano.  Solo hay que recordar las tenebrosas Semanas Santas, los libros prohibidos o la obligación de los colegiales de asistir a los distintos oficios religiosos. El control social constituyó uno de los elementos clave que explican la longevidad del franquismo.

En 1970 la reforma educativa de José Luis Villar Palasí modernizó el programa educativo. La Educación General Básica, el Bachillerato Unificado Polivalente o la Formación Profesional y el Curso de Orientación Universitaria iban a sustituir al antiguo Bachillerato y Preuniversitario.
Con esta evolución en el mundo educativo entramos en la transición y no fue hasta 1979 cuando tuvo lugar la primera huelga universitaria, apoyada también por los estudiantes de enseñanzas medias, contra el gobierno de la UCD.

La llamada Ley de Autonomía Universitaria fijaba la Selectividad como forma de acceso, incrementaba el precio de las tasas o facilitaba la privatización, en contra de la opinión mayoritaria de los estudiantes. En diciembre de 1979 se produjeron manifestaciones y protestas en toda España. La fotografía que ilustra este artículo fue tomada en esos días frente al Instituto de Enseñanza Media José María Pereda de Santander.

El día 13, en Madrid, al atardecer, se unieron estudiantes y trabajadores, estos últimos en manifestación contra el anteproyecto del Estatuto de los Trabajadores, sucediéndose los altercados. Como consecuencia de los mismos dos jóvenes resultaron muertos por disparos de la Policía. Se trataba de Emilio Martínez Menéndez y José Luis Montañés Gil.

Al día siguiente hubo movilizaciones en todo el país. La Universidad de Santander (que así se llamó la institución desde el establecimiento del distrito universitario, en 1971, hasta la denominación de Universidad de Cantabria, en 1985) se declaró en huelga el día 14 secundada por los institutos y el día 15 fue disuelta una manifestación por el centro de la ciudad.

Tres alumnos de la Universidad fueron detenidos por colocar carteles contra la actuación policial. La tensión no disminuía, y un grupo de estudiantes fue recibido por el alcalde de la ciudad, Juan Hormaechea Cazón, para que los jóvenes pudieran presentar sus quejas. En ese tiempo, tal y como se refleja en la prensa diaria, se celebraron multitudinarias Asambleas de Distrito, las más populosas que han tenido lugar hasta nuestros días.

A nivel estatal la confrontación fue en aumento y llegó a su cima cuando la extrema derecha, bajo el amparo de las cloacas del Estado, secuestró y asesinó a Yolanda González, líder del movimiento estudiantil en Madrid.

A las protestas juveniles hay que unir las críticas de los profesores universitarios. Desde los no numerarios hasta los catedráticos el rechazo a la ley fue casi unánime entre los docentes. Por fin, en 1982, el Gobierno retiró del Parlamento tan controvertida ley. (...)"          (eldiario.es, 01/10/17)

18/10/17

Antes de ser ejecutada fue rapada y exhibida en un carruaje de bueyes alrededor de la Gudiña

"Anunciación Casado Atanes, “la Pasionaria Gallega”, era una campesina nacida en 1887 en Viana do Bolo según unas referencias, o en Cualedro según otras, ambas poblaciones de Orense. Destacó notablemente como oradora y organizadora sindical. 

Fue responsable del Partido Comunista en España en la región de Bolo. En 1932 se dedicó a actividades de propaganda entre los trabajadores ferroviarios de la línea A Gudiña y Vilar de Barrio. Anunciación fue una de las mujeres con una participación política y sindical más prominente durante la 2ª República. (...)

Después de varios días de persecución, el 21 de Agosto 1936 Anunciación fue detenida por falangistas en Verin. La “pasionaria” fue duramente vilipendiada, torturada y asesinada en Reverdeitas, un lugar localizado en el camino entre A Gudiña y Viana do Bolo, y sus bienes incautados. En el registro se puede leer que la causa de su muerte se debió a “fractura y destrucción masiva de la masa cerebral”. 

Sin embargo, antes de ser ejecutada fue rapada y exhibida en un carruaje de bueyes alrededor de la Gudiña. Su ejecución se enmarca dentro de la fuerte represión ejercida precisamente contra los obreros del ferrocarril de la provincia de Orense. Y es también una demostración de la ferocidad que golpeó la violencia contra las mujeres durante el golpe de Estado de 1936

Los franquistas se especializaron en la puesta en escena de las víctimas antes de matarlas, y la posterior exposición de los cuerpos sin vida a la vista del público en senderos, carreteras y cruces de caminos, demostrando que había un interés por parte de los asesinos en aterrorizar a la población, que de repente se encontraba con tales macabros espectáculos, obligando a los vecinos a menudo a transportar y enterrar los cadáveres. 

Las mujeres comprometidas no eran una excepción a estas prácticas, destacó el uso frecuente de rapas contra mujeres detenidas, violaciones y otras humillaciones. Muchas mujeres fueron sometidas a agresiones sexistas con el fin de castigar a ellas y a sus familias, aplicando los prejuicios patriarcales de la deshonra sexual. El objetivo era acallar y exterminar a las mujeres de ideología contestataria, la humillación sexual servía para aniquilar toda resistencia."               (Documentalismo memorialista y republicano, 14/10/17)

16/10/17

Matías fue fusilado el 29 de Marzo de 1937 por sus compañeros de regimiento. Los soldados de guardia lloraban y Matías les tranquilizó...

"Matías nació en Antigua, (Fuerteventura) en 1912, nieto del ilustre majorero Matías López Hernández, fundador de Gran Tarajal. Su madre, Dolores murió en 1922, y su padre contrajo segundas nupcias con Carmen Delgado Expósito. 

Matías estudió en Gran Canaria, demostrando sus habilidades artísticas, escultura, pintura, artesanía. Hizo el servicio militar en el Regimiento de Ingeniería. Con el triunfo del Frente Popular, fue secretario de la Federación de Obreros, y trabajó como contable en el Ayuntamiento de San Lorenzo, donde gobernaba el partido de izquierdas. También daba clases de pintura.

A raíz de la rebelión fascista de 1936, Matías López fue encarcelado. En esas fechas ocurrió la terrible represión franquista en San Lorenzo, siendo detenidos 21 miembros de la corporación municipal. En Enero de 1937 Matías fue juzgado en consejo de guerra acusado de rebelión, de huir y de tenencia de armas y explosivos. 

En el proceso fueron condenados a muerte Matías López y los 5 de San Lorenzo. Matias alegó: “Señores del Consejo yo les ruego que tomen en cuenta mi conducta militar y civil, pues nunca se me ha arrestado ni se me ha llamado la atención, siempre he cumplido con mi deber”.

 Inmaculada Pérez, autora de la obra ‘Muero como quien soy. Matías López Morales‘ ha constatado que murió por su ideología, que las acusaciones eran infundadas, y recupera para su recuerdo “la fuerte personalidad de Matías, un intelectual autodidacta, una persona formal para su edad, un demócrata que murió con honor y gritando a la libertad”.

En Enero de 1937 su madrastra Carmen viajó a la comandancia militar de Santa Cruz de Tenerife para pedir clemencia de rodillas al General Dolla La Hoz: “ayer me condenaron un hijo a muerte y no tiene causa ninguna para eso”, quien le contestó “señora no puedo hacer nada porque esa condena hace tiempo que la tiene el generalísimo en Burgos”. 

Bajando las escaleras, le pegó la boca a la oreja de Carmen “…nos tomamos unas cervecitas, bajo ese árbol, nos damos un paseíto y yo le doy la vida de su hijo”, a lo que Carmen respondió “a ese precio no compro la vida de mi hijo yo”. 

Unas monjas que se enteraron del motivo de la visita de Carmen al general, le dijeron “Si lo han condenado es porque es un malhechor y tiene causa para eso”. Carmen visitó a Matías, llevándole ropas, comida, tabaco, un ajedrez.. Juan, tío de Matías también le visitó constatando su entereza: ”no te preocupes de nada, los que me van a matar son los que tienen que temblar”.

Matías y los 5 reos de San Lorenzo fueron trasladados al campo de tiro. Los soldados de guardia lloraban y Matías les tranquilizó. Un teniente le ofreció una botella de coñac “tómate un buche para que te serenes”. Matías le contestó: “¿más sereno me quiere? Usted es el que no lo está, yo no bebo nunca, y hoy menos lo haré. Estoy escribiendo a mi padre varias cosas, y hablando con mi madre que es un ser extraordinario y ha venido a acompañarme hasta el último momento en que me van a asesinar”. 

Un cura le dijo “muchacho, confiésate que es el último momento de tu vida”. Él miro de arriba abajo, y le dijo “No señor, mi vida no se sabe lo que podría durar, Dios me la dio y él es quien podía quitármela, usted viene aquí a apadrinar el crimen. Su puesto está ante un jefe a decir que no sea un criminal despiadado dando órdenes de matar a hombres que no han cometido ningún delito y siempre han cumplido con su deber de ciudadanos trabajadores y honrados, muchos de ellos padres de familias, dejando huérfanos niños y mujeres sin amparo y sin consuelo de nadie”. El cura dio media vuelta y no volvió.

Matías fue fusilado el 29 de Marzo de 1937 por sus compañeros de regimiento. Carmen le limpió la cara embarrada de sangre y tierra, pues el oficial que le dio el tiro de gracia, estaba temblando y se lo dio en el ojo en lugar de en la sien. Carmen le decía “¡ay mi hijo, como te acribillaron las balas asesinas”. 

Después cubrió su cara con un paño rojo como Matías le había pedido, ya que “me matarán por rojo”. Se acercó el cura a decir un responso, y Carmen le dijo “Haga usted el favor de retirarse”. Ese día fueron igualmente asesinados los 5 de San Lorenzo. Los amigos de Matías, camaradas del Partido Comunista de Canarias, reunieron el dinero necesario para comprar el féretro y el nicho."              (Documentalismo memorialista y republicano, 28/09/17)

13/10/17

Hollywood sabía de las acusaciones a Harvey Weinstein por acoso sexual y nadie hizo nada. Pregunta a cualquier actriz y te contará historias de acoso sexual

"Cuando Emily Best, una productora cinematográfica de Los Angeles, recibió un mensaje sobre las noticias acerca de Harvey Weinstein, no fue una sorpresa, dice. Muchos en Hollywood habían oído rumores de acusaciones al magnate del cine similares a las publicadas en la investigación de The New York Times. Lo que más sorprendía a algunos es que se hubiera tardado tanto tiempo en hacer públicas acusaciones sobre "décadas de acoso sexual".

"Joder, todos somos cómplices. Hay que parar esto", dice Best, que dice que las acusaciones contra Weinstein eran "un secreto conocido" en Hollywood. "Toda la industria le protegió a él y a su conducta directa o indirectamente" al continuar en silencio.
¿Pero cuántas personas conocían este presunto acoso? ¿Es tan común este tipo de comportamiento atribuido al magnate?

La noticia publicada el jueves pasado contaba que Weinstein, una de las figuras más poderosas de la industria, se había enfrentado durante décadas a acusaciones de contactos físicos no deseados y acoso sexual. El productor solía invitar a mujeres a su habitación del hotel por asuntos de trabajo y, según dicen las acusaciones, les saludaba desnudo, les pedía que le hicieran un masaje o les invitaba a verle duchándose. El periódico afirma que alcanzó acuerdos económicos para evitar un juicio con al menos ocho mujeres, incluidas actrices y asistentes. 

Weinstein se disculpó por el "dolor" que había causado y anunció que se retiraba temporalmente de la compañía, pero su abogada dijo después que el artículo del NYT estaba "lleno de declaraciones falsas y difamatorias". Dijo también que estaba estudiando presentar una demanda contra el periódico. Weinstein no se enfrenta ahora a una querella por esos actos y afirma que desmiente "muchas" de las acusaciones, ninguna de las cuales ha podido ser confirmada por The Guardian.

"Voy a cambiar. Voy a cambiar mi forma de relacionarme con mujeres y en cómo utilizo mi temperamento y poder", dijo Weinstein en una entrevista con Page Six. Aun así, insistió que el artículo de The New York Times había sido "temerario". "Crecí en los años 60 y 70 cuando las normas sobre cómo comportarse en el lugar de trabajo eran diferentes", dijo. 

Este lunes, el consejo de administración de The Weinstein Company ha decidido despedir al productor por el escándalo. "A la luz de las nuevas informaciones sobre la mala conducta de Harvey Weinstein que han surgido en los últimos días, los directores de The Weinstein Company –Robert Weinstein, Lance Maerov, Richard Koenigsberg y Tarak Ben Ammar– han decidido la finalización del trabajo de Harvey Weinstein con la compañía con efecto inmediato y así se le ha comunicado", reza el comunicado de la compañía".

Más allá de las acusaciones concretas contra Weinstein, el escándalo arroja una imagen muy negativa sobre una cultura de abusos sexuales que muchos dicen continúa existiendo en un mundo cinematográfico dominado por hombres y una industria que apenas ha cambiado en los últimos 40 años. 

Para algunas personas de esa industria, las acusaciones, si son ciertas, revelan una de las grandes vergüenzas de Hollywood, en especial si tenemos en cuenta que la reputación del empresario nunca se vio perjudicada tras tantos años de alegaciones en su contra. 

Los directivos más influyentes que pueden crear o destruir proyectos y carreras son capaces de aprovecharse de mujeres en una posición vulnerable, y las víctimas lo aceptan y se quedan calladas, sea por miedo de acabar en una lista negra o por las restricciones legales que suponen los acuerdos de confidencialidad. 

Melissa Silverstein, fundadora y editora de la página web Women and Hollywood , dice que si las acusaciones son ciertas, cualquiera que haya "dado poder" a Weinstein, "tiene todo esto sobre su conciencia". "Las mujeres que se han atrevido a hablar son heroínas". 

Las conexiones políticas de Weinstein 
Weinstein –productor de El indomable Will Hunting, Pulp Fiction y otras películas y series de televisión que han recibido numerosos premios– siempre ha tenido un gran poder y contactos dentro y fuera de Hollywood, y disfrutado del apoyo de poderosos aliados. Desde hace tiempo, ha donado grandes cantidades de dinero a políticos del Partido Demócrata. 

Fue el anfitrión de un acto para recaudar fondos en favor de Hillary Clinton el año pasado y tuvo una buena relación con Barack Obama. Ayudó a financiar un programa de estudios feministas en honor de Gloria Steinem. Su compañía distribuyó The Hunting Ground, un documental de gran éxito sobre agresiones sexuales en campus universitarios. 

Un ejemplo inaudito de las ventajas de estas credenciales progresistas es el hecho de que consiguió reclutar para su defensa en este escándalo a la abogada Lisa Bloom, muy conocida por su actividad en favor de los derechos de mujeres. Bloom es hija de la famosa abogada Gloria Allred y ha intervenido como defensora de demandantes en casos relacionados con Bill Cosby, Fox News, Donald Trump y otros poderosos hombres (en demandas de acoso sexual). Sus casos han ayudado a inspirar a otras mujeres para que denunciaran su situación con consecuencias muy importantes para los acusados y las industrias en que operaban. 

Bloom anunció en abril que Weinstein iba a producir una serie de televisión sobre un libro suyo. En un comunicado el jueves, Bloom llamó a Weinstein "un viejo dinosaurio que va a aprender una forma distinta de comportarse". "He sido directa con Harvey y él me ha escuchado", dijo y comentó que Weinstein "no va a menospreciar ni atacar a las mujeres que le han acusado, aunque él niega algunas de las alegaciones". 

(Lisa Bloom dimitió este fin de semana como abogada del equipo jurídico de Weinstein. A diferencia de sus comentarios en público, había propuesto al consejo de la productora una campaña contra el artículo de The New York Times que incluyera sacar a la luz "fotos de varias de las denunciantes en situaciones amistosas con Harvey después de los presuntos casos de acoso", según el periódico. Varios miembros del consejo, incluido Bob Weinstein, hermano de Harvey, estaban en total desacuerdo con esa estrategia). 

Pocos han quedado sorprendidos por las noticias 
La influencia de Weinstein en la industria cinematográfica ha hecho que mucha gente haya tenido miedo de hablar en voz alta sobre su conducta. "He trabajado con clientes que han trabajado directamente con él, y lo que cuentan es que todo esto no les sorprende", dice Danny Deraney, un directivo de relaciones públicas que asesora a famosos en crisis de reputación.

Periodistas con buenas fuentes en el mundo del cine escribieron la semana pasada sobre ese "secreto conocido" de las acusaciones a Weinstein. La redactora de la revista New York Rebeca Traister dice que ella ha hablado con otras personas de esas acusaciones de acoso sexual a lo largo de 17 años. Algunos han comentado que ha habido durante mucho tiempo rumores y comentarios que no fueron probados. Muchas figuras del mundo de Hollywood, por otro lado, continúan sin decir nada

Emily Best, fundadora y consejera delegada de Seed&Spark, una plataforma de crowfunding para cine, dice que ha tenido mentores que trabajaron con Weinstein y que le contaron durante años esos rumores y sus preocupaciones sobre el tema. "Nadie tenía historias buenas sobre él", dice y añade que la conducta descrita en el artículo no es infrecuente en la industria. 

"Las empresas de Hollywood han prosperado sobre la base del desequilibrio de poder", comenta. "Todos protegen al genio. Y todos sabemos que las mujeres pueden convertirse en daños colaterales".
Best explica que las ofertas de empleo para asistentes en Hollywood suelen pedir candidatos con "piel gruesa", que es una forma de decir que deben tolerar el acoso y el maltrato: "Preparamos a la gente para aceptar eso. Le estamos diciendo literalmente a los jóvenes: 'Preparaos para sufrir abusos'". 

Una fuente de Hollywood que conoce a Weinstein, y que pidió anonimato para poder hablar con sinceridad, dice que se ha estado hablando durante años sobre la conducta del productor, y que algunos lo aceptaban como parte del trabajo en la industria: "Esto no se limita a Harvey. Ocurre en todos los sitios. Pregunta a cualquier actriz y te contará historias de acoso sexual".

A pesar de su despido, el desenlace del caso Weinstein está por ver. Algunos anuncian que habrá una avalancha de víctimas que hablarán sobre los malos tratos en el mundo del cine, de la misma forma que las denuncias de acoso han inspirado una mayor atención y cambios en Silicon Valley, el mundo de la televisión y la industria pornográfica

Deraney dice que habrá más gente en la industria del cine que tendrá que pensarse si no es demasiado tóxico relacionarse con Weinstein. Prevé que el daño a largo plazo a la reputación del productor quedará más claro cuando llegue la temporada de premios, entre ellos los Oscar. 

Sin embargo, las víctimas de acoso podrían continuar teniendo demasiado miedo para hablar, dice Melissa Silverstein. "La industria del cine aún es un sitio en el que las relaciones importan, y la gente tiene medio. Todo esto puede arruinar tu vida".                      (Sam Levin , The Guardian / El Diario (España), 08/10/17)

11/10/17

El exterminio del magisterio republicano español

"Hasta la República la enseñanza pública se limitó a “las cuatro reglas y leer y escribir” para inculcar en los alumnos las ideas de disciplina, jerarquía y autoridad, indispensables para que aceptaran su condición de clases subalternas.
 Una de las puntas de lanza de la República Española fue la educación. Con Marcelino Domingo al frente del Ministerio de Instrucción Pública y Rodolfo Llopis de director general de Primera Enseñanza, se elaboró el mejor Plan Profesional para los maestros que ha existido en nuestra historia. El sueldo miserable de aquellos maestros subió a 3.000 pesetas, se organizaron cursos de reciclaje, se proyectaron 27.151 escuelas en 15 años a razón de 7.000 escuelas el primer año y 5.000 anuales a partir del 2º.
Con la llegada de la República cristalizaron proyectos pedagógicos progresistas e interesantes, y programas de formación para los maestros que les convirtieron en una de las mejores generaciones de docentes que ha tenido España. Viajaban al extranjero, conocían la educación de otros países, y el Plan Profesional de la República les reservaba una plaza al acabar su formación. Muchos destacaron en la lucha contra el analfabetismo que, en algunas zonas rurales, alcanzaba al 90% de la población. 

Dieron clases nocturnas para combatir el absentismo escolar de los niños jornaleros, participaron activamente en las Misiones Pedagógicas organizadas por el Ministerio de Instrucción Publica para llevar la cultura a los pueblos. Las familias jornaleras vieron, por primera vez, una obra de teatro, un recital de poesía o una función de cine.

Pero había que barrer el magisterio. La guerra la ganaron los curas y la perdieron los maestros republicanos, la bestia negra del régimen. La jerarquía eclesiástica, que utilizaba la escuela para adoctrinar a las masas vio a los maestros como una amenaza y puso en marcha una campaña de acoso y derribo contra el sistema laico de enseñanza, las principales acusaciones contra los maestros fueron de carácter religioso, lo que les puso en el punto de mira de los militares golpistas. 

El levantamiento militar arrasó el sistema educativo que tanto había mimado la República. El franquismo exterminó a miles de maestros, tras la purga dirigida por el escritor falangista José María Pemán, al frente de la Comisión Nacional Depuradora del Magisterio. Hay pocos pueblos andaluces que no tengan un maestro desaparecido al comienzo de la Guerra Civil por defender un sistema educativo, inspirado en la Institución Libre de Enseñanza.

De los 60.000 maestros que ejercían la profesión en el verano del 36, más de 15.000 fueron fusilados o apartados de la enseñanza por defender la escuela popular y laica que promovía la República. La depuración de maestros eliminó a quienes se habían identificado con el Frente Popular o colaborado con las autoridades republicanas, comprometidos con llevar a la escuela valores de igualdad, justicia social y libertad que emanaban de la Constitución republicana de 1931.

 No eran dignos de confianza para participar en la nueva escuela nacional-católica. Se les consideraba responsables de haber inoculado en la sociedad y en las mentes juveniles el virus republicano, por lo que los franquistas emprendieron una “limpieza”, absoluta y sin contemplaciones, para separar del cuerpo docente a los maestros “envenenados”.

Para ser confirmado en el cargo, el maestro debía haberse opuesto a la enseñanza laica que preconizaba la República, las vacantes producidas por los maestros fusilados o destituidos eran cubiertas por afectos al régimen. Si no se acababa de raíz con aquellos maestros de espíritu republicano, al nuevo régimen se le iría de las manos la política nacionalcatolicista que pretendía imponer. Había que aplicar un castigo ejemplarizante a los intelectuales en general, que quitara las ganas a cualquier otro de repetir aquel modelo de vida. 

Los maestros de la España franquista tenían que ser católicos convencidos y educadores apostólicos, la escuela nacional dejó de ser laica, y la enseñanza de la religión era obligatoria. Durante décadas la enseñanza fue impartida por profesores mal preparados por la enseñanza privada y católica, aislada internacionalmente de la docencia y la investigación."             (Documentalismo memorialista republicano, 05/10/17)

10/10/17

Francesc Boix, el “fotógrafo” de Mauthausen

"El 16 de junio de este año, varios centenares de personas se congregaron en el cementerio Père Lachaise de París en un acto presidido por la alcaldesa de París, Anne Hidalgo. Durante el acto se procedió al traslado y entierro de los restos del superviviente de Mauthausen Francesc Boix.

Francesc Boix, el prisionero 5185 de Mauthausen, fue uno de los más de 9000 españoles y españoles que fueron prisioneros de los por el infierno de los campos de concentración, falleciendo más de dos terceras partes de los mismos. Boix, encargado de realizar fotografías por las autoridades y SS del campo de concentración, a escondidas pudo fotografíar los horrendos crímenes acaecidos allí.

 Con la ayuda de otros prisioneros y personas exteriores pudieron guardar las fotografías. Boix y sus fotografías fueron protagonistas en diferentes procesos contra los responsables de los campos de concentración, en los juicios de Nuremberg o Dachau, entre otros. Su testimonio fue de importancia capital para las sentencias.

En 2010, la Fundación Ideas y el Instituto Ramón Rubial, ahora integrados en la Fundación Pablo Iglesias, convocaron un certamen de relatos sobre Memoria Histórica, “Tu historia es nuestra historia”. Uno de los relatos premiados, en la categoría de “Experiencias durante la Dictadura”, del profesor de Historia de la UNED Juan Pedro Rodríguez, explica esta valiente historia.

 El relato que aquí reproducimos, “Barracón 12, preso 5185”, refleja lo acontecido. En 2016 el autor, 6 años después de la redacción de este relato, tras una investigación descubrió que su tío abuelo, Isidro Sánchez, que falleció en Tolouse en 1977, fue el prisionero 73986 del campo de concentración de Dachau. (..)

Barracón 12, preso 5185

Campo de concentración de Mauthausen (Austria). 20 de febrero de 1941

Desde la pequeña ventana del barracón solo se puede ver la verja, y a la derecha una torre de vigilancia. Es un barracón muy peculiar en el cual los presos hablan castellano y, de vez en cuando, se escucha alguna conversación en catalán, gallego o euskera. 

Todos ellos, españoles, gente derrotada de la Guerra Civil, exiliados, personas que no saben cuál será su futuro en una Europa esclavizada por Hitler. Se abre la puerta y entra un oficial en el barracón, conocido de todos  ellos por ser el único que habla castellano. Fija su mirada en el preso más joven, Francesc:

–Preso 5185, acompáñame.

Un escalofrío recorre el cuerpo de nuestro joven amigo, mientras sus compañeros temen que sea la última vez que le vean. Una vez fuera de nuevo el oficial se dirige al preso:

–Tú en España eras fotógrafo, ¿no es así?

–Cuando no era el preso 5185.

–Bien, entonces hoy tienes trabajo. Nuestro fotógrafo ha sido enviado al frente y es el cumpleaños de la hija del alcaide. Tú te harás cargo de fotografiar la fiesta.

Media hora después Francesc se encuentra con la cámara en la fiesta, en la cual están los oficiales con sus parejas e hijos. Ahora saca una foto de cómo bailan, luego partiendo la tarta, más tarde de los niños jugando... El sonido de la sirena recuerda a Francesc dónde se encuentra. 

También se escuchan gritos y a los perros ladrar. Es el ritual de todos los días: un preso intenta escapar. Todo el campamento queda iluminado, y la noche parece convertirse en día. Francesc observa a través de la ventana y ve como un preso escala por la verja, pero se enreda en los alambres y en ese momento se escucha un disparo.

 El preso abrazado a la verja queda muerto, mientras la sangre le cae por el cuello. Se oye un segundo disparo, pero esta vez ni hiere ni mata a nadie. Es el disparo de la  cámara de Francesc, que ha intentado captar ese momento.

Mira temeroso a su alrededor, aunque por suerte nadie le ha visto. Con mucho esfuerzo logra disimular los sentimientos de rabia y miedo que le invaden en esos instantes.

Horas más tarde se encuentra solo en un pequeño cuarto y va revelando las fotos; en esos momentos sólo le preocupa que una de ellas salga nítida. Cuando la tiene delante y va apareciendo la imagen ve que es tan perfecta que, ¡ay Dios!, las lágrimas le caen por la cara al reconocer al preso asesinado. Es Josep su amigo, su maestro, su compañero.

Años atrás, Francesc paseaba por las calles de una bulliciosa Barcelona buscando trabajo, y llegó hasta la pequeña tienda de fotografía de Josep, quien le daría trabajo, le enseñaría un oficio, y lo más importante, a ser mejor persona y más libre. Por su influencia entraría en las Juventudes Socialistas Unificadas. La derrota en la Guerra Civil llevaría a maestro y discípulo al exilio, a luchar contra Hitler y a ser encerrados en este campo de concentración.

Francesc cubre cuidadosamente con plástico la fotografía y la guarda encima de un armario. A los pocos minutos entra por la puerta el oficial alemán y observa detenidamente las fotos del cumpleaños:

–En verdad tu oficio es ser fotógrafo. Haremos una cosa: a partir de ahora te vas a hacer cargo de las fotografías del campamento. Los límites de lo que debes o no fotografiar ya los tienes que saber a estas alturas. No cometas un error o terminarás muerto.

Lo que no sabe el oficial es que Francesc ya ha sobrepasado los límites en el primer día de su nuevo destino.

De nuevo en el barracón, ve como los compañeros están desolados, sin ganas de conversar tras haberse enterado de la muerte de Josep. Sin embargo, Francesc cuenta lo sucedido con la foto y el hecho de que podrá tomar más fotos para que una vez liberados puedan servir a los tribunales, o para que en el futuro se sepa lo que pasó en este campo de concentración.

 En ese momento todos los presos son conscientes del valor de la vida de Francesc: debe vivir hasta la liberación del campo, y por ello deciden que cada uno de los presos dará una cucharada de su comida a Francesc.

Nuremberg (Alemania), juicio contra criminales de guerra alemanes, 28 de enero de 1946

Los acusados, todos oficiales alemanes, ríen y bromean mientras los jueces discuten entre sí. El juez que preside el tribunal, se dirige desazonado a la sala con su acento francés:

–Faltan pruebas para procesar a los acusados. Vamos a tener que dar el juicio por terminado.
De repente entra en la sala un fiscal de manera apresurada:

–Tenemos nuevas pruebas documentales y un testimonio.

Francesc entra en la sala. Todo rasgo de juventud ha desaparecido: luce el cabello de color plata, y el gesto es serio. Entrega al presidente del tribunal un sobre lleno de fotos, que se pasan a proyectar en la sala. Muestran horrores, tortura, sufrimiento y humillaciones. Los oficiales alemanes ya no ríen ni bromean.

De nuevo el juez presidente se dirige a la sala, ahora con gesto de satisfacción:

–Estas pruebas hacen que se deba continuar el juicio y la sentencia empieza a adquirir sentido y forma.

Francesc Boix (Barcelona, 1920–París, 1951) perteneció a Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), que de 1936 a 1961 aglutinaban a las Juventudes Socialistas y Comunistas. Permaneció encerrado en Mauthausen de 1941 hasta 1945, cuando el campo fue liberado por los norteamericanos. 

Por este campo de concentración pasaron unos 7200 españoles, y fallecieron cerca de 5000; los norteamericanos fueron recibidos con banderas republicanas cuando entraron en Mauthausen. El testimonio de Boix en los juicios contra criminales de guerra y la aportación documental de sus fotografías fueron de vital importancia para las sentencias, y para mostrar los horrores de los campos de concentración y del nazismo. Francesc falleció con tan solo 30 años, seguramente fruto de alguna enfermedad contraída en el internamiento.

Mientras muchos, víctimas, verdugos o cómplices, tenían la excusa de apartar la vista para no ver los horrores del internamiento, Francesc debía fijar bien su objetivo para captar la mejor fotografía. En el año 2000, Lorenzo Soler realizó el documental “Frances Boix, un fotógrafo en el infierno”, donde recorre la biografía del que en este relato fue nuestro joven amigo y compañero. A pesar de haber pertenecido a JSU hasta ahora ha sido más reivindicado por el PC, pareciendo ignorar que su militancia fue en JSU, donde estaban las Juventudes Socialistas."              (Búscame en el ciclo de la vida, 15/09/17)

9/10/17

Alfredo Astiz, uno de los más crueles represores argentinos: “Nunca voy a pedir perdón”

"Alfredo Astiz no se arrepiente de nada. “Nunca voy a pedir perdón por defender a mi patria”, dijo el miércoles frente al tribunal que lo juzga por su enésimo crimen, esta vez el asesinato de la adolescente sueca Dagmar Hagelin. Han pasado 40 años desde entonces, y Astiz está en la cárcel desde 2003, pero aún reivindica lo que hizo.

 El militar, que ahora tiene 67 años, es uno de los más conocidos genocidas argentinos. Con una crueldad que alimentó su leyenda, aprovechó su cara angelical de veinteañero rubio de ojos azules –por eso lo llamaron el ángel de la muerte- para infiltrarse en el incipiente grupo de las madres de Plaza de Mayo y colaborar en 1977 en el asesinato de su primera líder, Azuzena Villaflor, y otras 11 personas de su entorno, entre ellas dos monjas francesas. Todos murieron en los llamados vuelos de la muerte, arrojados vivos al Río de la Plata. .

Argentina ha dado un ejemplo al mundo con sus juicios de lesa humanidad. Más de 500 represores siguen en la cárcel y los procesos no se detienen, hay nuevas condenas con frecuencia. Lo que no cambia es la actitud de los condenados, que no solo se niegan a colaborar con la justicia o a admitir sus crímenes sino que ni siquiera aceptan pedir perdón a las víctimas. Tampoco han colaborado en desvelar dónde están las fosas comunes en las que acabaron muchos desaparecidos.

Los militares condenados siguen siendo una piña en torno al pacto de silencio que fraguaron en cuanto se recuperó la democracia, en 1983, y empezaron los primeros juicios bajo el Gobierno de Raúl Alfonsín. 

Ante la petición de asociaciones de militares y familiares para que muchos de estos represores pasen a arresto domiciliario, los grupos de derechos humanos insisten en que no pueden concederse esa gracia a quien ni siquiera se ha arrepentido ni ha colaborado con la justicia para esclarecer sus crímenes y el paradero de los cadáveres. Astiz les dio la razón y demostró una vez más que no tiene ninguna intención de abrir esa puerta.

El represor hizo un largo alegato final tras su intervención en el juicio. Y en él reivindicó su actuación en función de la obediencia debida y también en el contexto de una “guerra contra los subversivos”. Astiz, como otros muchos represores, no reconoce a los tribunales civiles y exige uno militar. 

Argentina también ha sido modélico en este apartado y desde el primer momento los responsables de la dictadura fueron juzgados como criminales comunes por tribunales ordinarios. Y así sigue. “Si quieren que explique lo que hice, que me juzgue un tribunal militar”, insistió.

El ex marino se quejó de una supuesta indefensión y llegó a decir que su país trata mejor a la orangutana Sandra que a él. El animal, que está en el zoo de Buenos Aires, fue declarada “persona no humana” por la justicia argentina, lo que le da el derecho a no ser maltratada. Astiz aprovechó incluso para defender la actuación de la Gendarmería en el caso del último desaparecido argentino, Santiago Maldonado

Dijo que hay “movimientos secesionistas que quieren apoderarse de parte de nuestro territorio", en referencia a los mapuches, pero para la ciudadanía “el principal problema era si un gendarme tenía una piedra en la mano o no".

Astiz, que dejó claro que es consciente de que pasará toda su vida en la cárcel con las cadenas perpetuas que acumula, será con toda probabilidad condenado en esta causa que comparte con otros famosos represores como Ricardo Cavallo. Los juicios siguen, con 182 sentencias, 130 procesos ya en la última fase y 284 aún en instrucción. 

Astiz podría haber sido uno de los beneficiados de la sentencia de la Corte Suprema en mayo de este año que permitía contar doble los días pasados en prisión preventiva, pero el escándalo que generó esa decisión fue tan grande que toda la clase política se puso de acuerdo para modificar la ley e impedir que puedan acogerse a ella los genocidas."                   (El País, 05/10/17)

6/10/17

El mismo miedo atávico que ella había sentido toda su vida desde la noche del horror, cuando vio partir a sus seres queridos bajo los culatazos y patadas de los fascistas

"(...) La abuela siempre hablaba en susurros a Lucía, la madre de Noe, jamás levantaba la voz por miedo a que alguien la escuchara, quizá las fuerzas del mal, las que se llevaron a media familia aquella madrugada de agosto del 37, a los cuatro hijos, a su esposo, dejando el pueblo vacío, casi sin hombres, hasta al maestro Don José Moreno le ataron las manos a la espalda, todos detenidos por los falangistas, introducidos entre golpes en los camiones del transporte de plátanos a un lugar desconocido del que jamás volvieron. (...)


Esa noche parecía haber más brujas que nunca, más risas que nunca, parecía la fiesta de los difuntos, cuando salían los Ranchos de Ánimas cantando casa por casa, un guineo ininteligible, el paseo final, el mismo que le dieron a toda aquella buena gente de la que la chiquilla escuchaba hablar a su abuela.

La viejita percibía su miedo y venía a su cama, la abrazaba y le cantaba al oído:

-San Silvestre del monte mayor, guarda mi casa y todo mi alrededor, de brujas, hechiceros y el hombre malhechor-

Noelia se tranquilizaba con la dulce de voz:

-No hay brujas mi niña, esta noche no, hoy no vinieron, son las buenas almas de los desaparecidos que vienen de paseo al pueblito, quieren recordar cuando estaban vivos y enamoraban a las muchachas, bailaban en las taifas, miraban las estrellas que siempre aparecen sobre la cumbre de la isla-

Las dos se quedaban acurrucadas y la anciana notaba que el corazón de Noelia recuperaba su latido apaciguado, le cantaba un arrorró para que se durmiera en paz, para que desapareciera el mismo miedo atávico que ella había sentido toda su vida desde la noche del horror, cuando vio partir a sus seres queridos, sus hijos, su adorado Marido Juan del Pino, los gritos de dolor ante los culatazos y patadas de los fascistas, el llanto de los niños que asustados jamás habían visto algo tan terrible, la turbación de la paz en un rincón de Gran Canaria que olía a flores de lavanda y a pan caliente, donde solo el viento levantaba la voz entre la rutina de animales nobles y cultivos.

Noe se volvió a despertar:

-¿Qué es abuelita, qué es, quiénes hablan en el callejón?- dijo entre sollozos.

Montserrat la abrazó más fuerte:

-Tranquila mi niña, ya nada podrá hacernos daños, ya lo hicieron todo junto, son las almas mi amor, las almas que añoran la paz de la flores-"                (Viajando entre la tormenta, 30/09/17)

5/10/17

Valentina Almaraz tenía 31 años y cinco hijos. Fue paseada el 8 de agosto por falangistas que buscaban a su marido

"El franquismo represalió a 7.000 republicanos sólo en Valladolid.

Herminio Agudo tenía 30 años el 18 de julio de 1936. Participaba en la Casa del Pueblo de Laguna de Duero (Valladolidad). Días después del golpe de Estado militar las autoridades franquistas van a buscarlo a su casa. 

Él decide esconderse, sin suerte, en el Pinar de la Carretera de Segovia. Es ejecutado pocos días después. Deja viuda y dos hijos. Ambrosio Alejo ingresó en el depósito judicial el 31 de julio pero llevaba más de 24 horas muerto. 

El acta de defunción refleja una fractura de cráneo junto a una amputación del brazo derecho. Valentina Almaraz tenía 31 años y cinco hijos. Fue paseada el 8 de agosto por falangistas que buscaban a su marido. Al día siguiente también lo mataron. Ángel de la Fuente desapareció en los primeros días del golpe de Estado. Nunca más se ha vuelto a tener noticias de él.

Estos son sólo cuatro nombres. Cuatro vidas con las que el fascismo acabó de raíz en la provincia de Valladolid. Pero hay muchos más. Miles más. Concretamente, 7.000 represaliados más.

 La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha publicado Todos los nombres, una obra que documenta el alcance humano de la represión en la provincia vallisoletana incluyendo los nombres de los más de 2.000 asesinados en la provincia y de los cerca de 3.000 encarcelados durante la Guerra Civil y los primeros años de dictadura.

Sólo en el mes de agosto casi 550 personas fueron asesinadas o desaparecieron para no volver a aparecer jamás.

Pero que nadie se lleve a engaño. En Valladolid apenas sí hubo Guerra Civil. La provincia apenas ofreció resistencia a los sublevados. En una semana y con un bajo número de víctimas toda la provincia quedó bajo control militar. A través de las actas municipales, los autores de la obra han podido comprobar como en 220 de los 230 municipios de la provincia el traspaso de poder de las corporaciones democráticas a las gestoras impuestas por las autoridades militares se condujo guardando “estrictas formas de normalidad, dentro de las circunstancias”.

“El traspaso consistía en la llegada a la población de un destacamento de la Guardia Civil que acordaba con las personalidades afines a los sediciosos una corporación”, refleja la obra. La no oposición de resistencia por parte de los republicanos, sin embargo, no significó una ausencia de represión.

Cronología de una masacre

Entre el 19 de julio y el 4 de agosto se produce una frenética espiral de detenciones y fusilamientos. Sólo entre el 19 y el 24 de julio, aparecen 65 registros de defunción o desaparición. Entre el 25 de julio y el 4 de agosto la cifra de asesinados asciende a alrededor de 150. Pero será a partir de la noche del día 5 al 6 de agosto cuando las cifras de muerte se muestran contundentes.

 En estos dos días está documentada la muerte o desaparición de 114 personas. Entre el día 6 de agosto y el día 15 la cifra se eleva a 200 personas. En el periodo desde el 15 de agosto al 30, son 233 las personas asesinadas.
La ARMH de Valladolid ha conseguido documentar el asesinato de 2334 vallisoletanos

En definitiva, sólo en el mes de agosto casi 550 personas fueron asesinadas o desaparecieron para no volver a aparecer jamás. En septiembre la cifra de asesinatos alcanza a unas 260 personas, y en octubre a unas 125.
 Casi mil vallisoletanos fueron asesinados en menos de tres meses, y otros dos mil fueron encarcelados. En los doce meses siguientes el reguero de muerte oscilara entre las 10 y las 50 personas por mes. Y durante el resto la guerra e inmediata posguerra no cesa el goteo de sangre aunque el número sí es inferior a las cifras anteriormente mencionadas.

Fosas y cunetas

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid ha conseguido documentar el asesinato de 2334 ciudadanos que vivían en la provincia de Valladolid en julio de 1936. No obstante, el colectivo considera que la cifra de muertos por la represión pudo alcanzar una cifra cercana a las 3.000 personas. De ellas, 446 personas (cinco mujeres) fueron ejecutadas tras los juicios sumarios. Entre paseados y desaparecidos han constatado una cifra de 1601 persona, de ellas 124 mujeres.

A estos números hay que sumar otras 238 que murieron en las cárceles y otros 29 ciudadanos asesinados en la fuga del fuerte de San Cristóbal. Por último, la obra también constata 20 vallisoletanos más fallecieron en los campos de concentración alemanes.

De esta manera, el fascismo terminó con una generación entera de vallisoletanos cuyo único delito había sido mostrar algún tipo de afinidad con la II República. Vidas como la de Petra Morante, una mujer de 61 años que se suicidó tras pasar seis años en una cárcel franquista; o la de Mariano Ramos, alias clavitos, de 23 años de edad que se llenó los bolsillos de piedras y se tiró al río Pisuerga cuando le perseguía la Guerra Civil."        (Alejandro Torrús, Público, 30/09/17)

4/10/17

Valladolid encuentra a 240 de los más de 2.500 asesinados por el franquismo: "Será imposible encontrarlos a todos"

"(...) La asociación para la Recuperación de Memoria Histórica de Valladolid ha conseguido localizar y exhumar 240 cuerpos e identificar a una de las víctimas por pruebas de ADN. Anunciación Martínez Neira, de 92 años, ha conseguido encontrar a su madre. 

La madre de Anunciación Martínez Neira, Lina, asesinada a los 48 años de edad junto a su padre Francisco Martínez ha sido la única que hasta el momento ha podido identificar a un familiar. El presidente de la ARMH, Julio del Olmo, asegura a Público “que será imposible encontrar a los más de 2.500 asesinados que se encuentran documentados” en la última investigación publicada por la asociación, Todos los Nombres. En ella también se documentan los más de 7.000 represaliados en la provincia.

  El cementerio del Carmen se confirma como uno de los lugares donde se ubica una de las mayores fosas comunes de la guerra civil a nivel nacional. Y es que como señala Del Olmo la falta de interés en la búsqueda de los restos se debe a la ausencia de conflicto durante la guerra civil. “No hubo guerra, fuera pura retaguardia, aunque las autoridades actuaron con una importante saña que dejó a la población aterrorizada durante cuarenta años”.  (...)

“Las fosas del Carmen, sin duda, pertenecen a los momentos mas calientes de la represión que empieza el seis de agosto y se prolongan hasta el mes de septiembre”. (...)

Un recorte del Tour de Francia del año 36

Una de las sorpresas halladas por el equipo de arqueólogos en la cuarta fosa ha sido la localización en el bolsillo de una chaqueta de un papel doblado y recortado con la clasificación del Tour de Francia en 1936. Para Julio del Olmo este dato tiene un valor fundamental, ya que este evento deportivo concluyó el 2 de agosto.

"Es indicativo porque podemos deducir que la fosa data de este mes para saber con exactitud a la etapa de represión que pertenecen", destaca el presidente de la ARMH. Las pepitas de sandía en la zona del estómago de otra de las víctimas señala que se trata también de una fruta estacional. “Ha sido una sorpresa encontrar una nueva evidencia de esta etapa y en algo tan curioso como los restos de una fruta”, añade.  (...)

Anunciación Martínez Neira ha sido la única que, hasta el momento, ha podido identificar los restos de su madre Lina asesinada a los 48 años de edad junto a trece personas más en el municipio de Castromocho (Palencia).  (...)

Anunciación espera encontrar también los restos de su padre, aunque la noticia del
hallazgo de Lina, su madre, ha sido un shock debido a su avanzada edad. “Los niños de la guerra que han logrado encontrar a sus padres después de tantos años no logran exteriorizar sus sentimientos” La alegría contenida de Asunción con 93 años de edad responde a un perfil habitual en estos casos, como una “reacción que se exterioriza con mucha dificultad”.  (...)

Mil víctimas documentadas en el cementerio del Carmen

Del Olmo destaca que la mitad de las víctimas de la represión vallisoletana se
encuentran enterradas en las fosas del Carmen y que datan hasta el final de la guerra en 1939: “Hay muchas fosas que no vamos a poder encontrar al estar ubicadas enzonas de enterramiento de nichos y las posibilidades de hallazgo son muy complejas”.

En el libro de registro del cementerio, la ARMH ha podido hallar los nombres de seiscientas víctimas, procedentes también de otras provincias cercanas a Valladolid.

Las cuatrocientas restantes aparecen como personas anónimas.La ARMH de Valladolid investigará también las posibles fosas ubicadas en los Montes Torozos, zona habitual de fusilamiento en la etapa de represión. “Nos dicen que allí podríamos hallar a muchas más víctimas pero al menos ya sabemos que en el cementerio del Carmen se ubica la mitad prácticamente de los asesinados en la guerra y dictadura”.                  (María Serrano, Público, 30/09/17)

3/10/17

Victoria, la mujer de Dositeo, quedó sola, con una recién nacida y una hija de dos años en el pueblo, malvivió vendiéndolo todo y sin poder casi comer

"(...) Me dediqué a desempolvar la historia de los republicanos españoles que se habían visto obligados a huir de casa, pues él era un caso más de entre los miles de ellos que aun creyendo en lo que era justo, en la República que había ganado las elecciones, en eso que había sido votado democráticamente, tenían que irse de su pueblo, abandonar las familias, pues eran perseguidos por los que no les gustaba perder en unas las elecciones, ni el pensar distinto, ni nada que no fuera seguir su línea.

Hoy sabemos que Dositeo se fue de voluntario a finales del 1937 en un camión que pasaba por Tarancón. Se fue oyendo los gritos de su mujer Victoria pidiéndole por favor que no se fuera, pero ambos sabían que si se quedaba acabaría enterrado en una fosa común, como tantos otros. Decidió luchar. Pasó por Valencia y pudo ponerse en contacto con su mujer, le pidió verse por última vez, que trajera a sus hijas (una recién nacida y otra de dos años), y poder pasar algunas horas en paz.

Después de su visita a Valencia ellas regresan a Tarancón y se supone que él acabó cruzando la frontera hacia Francia y alistándose en alguna Compañía de Trabajadores Extranjeros, pues fue capturado en Bray Dunes el 5 de junio de 1940, después de la batalla de Dunkerque. 

De ahí le llevaron al Stalag XVII-B de Krems Gneixendorf donde permanece hasta que es transferido a la Gestapo el 17 de diciembre de 1941. Ingresa en Mauthausen el 19 del mismo mes, para acabar dando el último suspiro el 30 de agosto de 1942 en la enfermería del campo. Según consta en el archivo, falleció de tuberculosis. 

Libre es cada uno de creerse lo que quiera. Personalmente se que el peor sitio donde ir a morir era la enfermería, donde eran víctimas de experimentos y utilizados como conejos de indias de cualquier mente enferma del nazismo.  (...)

Tenemos el deber reflexionar sobre ello, de ver que las consecuencias del franquismo no se quedan simplemente en el echo de los miles de republicanos enterrados en las cunetas o en los campos, sino también el hecho de que mujeres como Victoria, la mujer de Dositeo, quedó sola, con una recién nacida y una hija de dos años en el pueblo, que malvivió vendiéndolo todo y sin poder casi comer, que vio irse a su esposo en 1937 y hasta 1958 no sabe que ha sido asesinado. 

Sus hijas, que se hacen adultas sin saber nada de su padre, esperando cada día que llamara a la puerta, crecieron pensando que era mala persona, pues según ellos, los rojos eran los malos y por eso se fueron. 

 No sabían que su padre se fue luchando por intentar darles de herencia un país mejor. Ellas también fueron víctimas, víctimas del olvido y del miedo que suponía el franquismo. (...)"            (Búscame en el ciclo de la vida, 22/09/17)

2/10/17

O terror en Lugo xa ten nomes

"Eis o operativo represivo. Un cartel do terror a cuxa cabeza se situaba a institución militar e do que facían parte sectores da igrexa católica, dirixentes patronais e as milicias paramilitares, formadas maiormente por falanxistas. 

As escadras negras moi activas na comarca de Sarria e Lemos, entre elas a de Sarria e Eirexalba, responsábeis entre outras das mortes, de Manuel Díaz González, o médico dos pobre do Incio, ou Xesús Casas “O Inverno”, aquel libertario do Incio que só pedía ver as fillas antes de morrer. 

As xentes da Falanxe de Ribadeo e Viveiro, co seu particular coche da morte, o “Coche do cangrexo”, que levou o terror parroquia a parroquia e vila a vila pola terras da Mariña e do Eo Navia e que un día cargou a Mendezona, aquel vista de alfándegas de Viveiro amigo de verdade de Gordón Ordax

O “Tercio da Falange de Becerreá”, a sementar a morte polas terras dos Áncares e de cuxa feitura fican aínda perdidos no Cereixedo en Cervantes os corpos sen vida de Eduardo Amigo, Pedro Gómez, Manuel Méndez, Teolindo Digón e Xoán Gutiérrez.

Aquí os nomes. Alá no norte, nas beiras salgadas da Mariña, Manuel Trobo Rivera, fundador da Falanxe en Viveiro, Manuel Galende, xefe de posto da Garda Civil en Mondoñedo e tamén, testemuña Nova Galiza, “Condín”, Leonardo Cuervo Cortés (a) “Tito” –frade perjuro-, un irmán seu chamado Rafael, médico; o secretario de Falange Manuel Cortés, o seu fillo Pepe, e o cura de Ribadeo Enrique López Galuá”. Xa na comarca de Sarria “O Zaera”, “O Requejo”, “O Carrozas”, “O Mao”, “ O Poleta” “O Eirexalba”, “O Arturo”, “ O Blanco”, “O Redondo”,“O Chaquetón”, e tamén “ O Garbito”, “O Rubio de Vilamaior”, “O Edra de Santalla”, “Pepe das Bustaregas” ou “David de Villamayor”. Aló nas terras de Lemos, ricas en viño e románico, “O Mosquito”, Villalobos, “O Cuadrado”, o “O Recaldado” ou o Marcial Vide, todos eles para manchar o nome da cidade dos Castro, “Servando de Buime”, o mineiro desclasado de Canabal, Louredo, o ferroviario de Bóveda, e tamén no Saviñao “Xaime de Agroxoi”, “Amieira de Villaesteba”, “O Bombas de Ousende” ou “O Rapelo de Freán”. 

Os nomes do terror. Galiza 1936: os verdugos que nunca existiron, volume editado por Sermos Galiza, recolle, ao fin, entre outras moitas cousas, estes nomes e estes feitos, sacando á luz o operativo represor pero tamén a identidade dos verdugos nas comarcas de Lugo. 

Estábano agardando, e así se explica o éxito colleitado nas diversas presentacións organizadas ao longo da provincia, onde se converteu no libro en galego máis vendido das feiras do libro de Viveiro e Foz. E chega a Lugo, a quinta feira 28 de Setembro ás 19:30 preséntase na libraría Trama, nun acto no que participaran a escritora Marica Campo, o activista da memoria e sobriño neto de Manuel Díaz, o médico do Incio, Xosé Manuel Díaz, o presidente de Sermos Galiza Xoán Costa e os autores que dentro do mesmo lle teñen dedicado os seus traballos á Lugo, Carlos Nuevo Cal e Xosé Ramón Ermida Meilán

A bo seguro, o acto organizado na libraría Trama, non só servira para coñecer e divulgar aqueles aspectos da represión referidos á cidade amurallada e a súa comarca senón que fornecerá máis información sobre os seus verdugos.

A publicación de Sermos Galiza fai un percorrido exhaustivo polos diversos capítulos do terror en Lugo parándose naqueles actores que máis significaron na represión paralegal, pero tamén na legal. O entramado que dirixiu os consellos de guerra, o estado de dereito do franquismo, entre outros Velayos Pérez-Cardenal, Otero Goyanes, Manuel María Puga, ou Azpiazu Tato, a ditar sentenzas de morte contra inocentes nos xuízos farsa, tamén daquela, celebrados no Pazo de San Marcos. 

As “Milicias de España en Lugo”, aqueles burgueses con uniforme procedentes do máis selecto da dereita local comandados polo capitán Areñas Molina, o mesmo que encanou coa súa pistola o coronel Caso para selar a felonía. Os paramilitares da Falanxe, á cabeza deles Viador Traseira, segundo Ben-Cho-Shey  “o inmoral Viador, quen tiña da súa parte a todol-os criminales sedentos de sangue inocente e o que resulta aínda máis incompresíbel as nenas góticas que presumen de católicas ”, axustizado en boa hora por Luís Trigo “O Gardarrios” en Abadín.

 E tamén a igrexa, e a garda civil, dirixida por aquel carniceiro da Galiza enteira que foi González Vallés, a fabricar mortes, como en Montecubeiro, da mans dos falanxistas naquel agosto de 1937. E ao fin, o terror, en Lugo,  xa ten nomes. "                  (LUCÍA RODRÍGUEZ, Sermos Galiza, 27/09/17)

29/9/17

As galegas violadas

 
 Rosario Hernández "A Calesa, moza violada e asasinada aos 20 anos, após o golpe fascista de 1936  

"(...) As violacións, como testemuñou nas súas memorias a presa comunista Juana Doña, tiñan a ver “con el sadismo de sentir debajo de ellos unos cuerpos que se desgarraban de horror en un acto que estaba hecho para el placer, convirtiéndose, por tanto, en la reafirmación del machismo”.

A falta dun estudo de conxunto sobre este tema en Galiza, cuestión que debe ser abordada con urxencia, debemos suplila cos dados que nos fornecen monografías ou traballos realizados sobre a represión franquista no ámbito comarcal. Así coñecemos, entre outras, as violacións da bibliotecaria e pedagoga da Coruña Juana Capdevielle e da mestra de Miño María Vázquez, unha e outra asasinadas. 

Outro tanto acontece con algunhas vítimas do masacre de Montecubeiro  en Castroverde como Manuela Graña ou coa veciña de Navia, asasinada en Cangas de Foz, María del Carmen Pérez y García. Anuncia Casado AtanesA Pasionaria”, unha labrega de Viana do Bolo, foi violada antes de ser asasinada no lugar das Reverdeitas no camiño da Gudiña a Viana e Carme Jerés, unha enlace da guerrilla da Fervenza no Barco de Valdeorras, correu a mesma sorte en Monteares, perto de Ponferrada. 

E así podíamos seguir con Carme PesqueiraA Capirota” en Marín ou Rosario Hernández "A Calesa", unha vendedora de xornais de Vigo cuxo corpo foi fondeado e desaparecido no mar das Cies.

A grande maioría das informacións sobre as violacións das demócratas chegáronos a través das fontes orais, correlato lóxico do carácter paralegal desta tipoloxía represiva; porén, a propia a documentación xerada polo franquismo fornécenos dados sobre o tema. Nun recente traballo publicado no volume colectivo Os nomes do terror, editado por Sermos Galiza, recupérase dun consello de guerra diversa documentación que certifica estas prácticas por parte dos falanxistas na comarca de Sarria.

 Así nun informe da propia Falanxe afirmase que “a otros los llevaban a la carcel y para que pudieran verlos sus familiares, precisaban obtener de ellos unos volantes de autorización para el Jefe de la Cárcel, habiendo explotado también estas autorizaciones, cuya obtención dio lugar incluso a violaciones de esposas e hijas de los detenidos y como precio para la obtención de la libertad”. 

Na mesma liña, e noutro documento recollido nesa mesma causa, neste caso elaborado pola Jefatura Nacional de Seguridad do Goberno de Burgos, en relación coa actuación dos falanxistas de Sarria sinalaba que “se hicieron toda clase de violaciones con mujeres que no tenían más delito que el de gustar fisicamente a sus propios inmoladores”.

 As violacións foron unha práctica represiva moi estendida, cun alcance que supera de longo a atención que mereceu o tema no plano historiográfico. Actuacións semellantes as que vimos de sinalar para o caso da comarca de Sarria, atopámolas en informacións orais recollidas para o caso de compañeiras e fillas con familiares retidos nos campos de concentración de San Simón ou das Figueiras, no concello estremeiro de Castropol. 

Aínda así, como teñen documentado os investigadores de Nomes e Voces Domínguez Almansa, Gustavo Herbella, Antonio Somoza e Lourenzo Fernández Prieto, as violacións permaneceron moito máis agochadas que outras prácticas represivas nas testemuñas das propias vítimas. 

O silencio destas, tanto no espazo público como privado, ou a falla de vontade por transmitir estes feitos no propio ámbito familiar é consecuencia directa do patriarcado, que operou como un bozo para as vítimas e como un pano para excluír esta realidade do relato sobre a represión."                            (Cilia Torna, Sermos Galiza, 09/09/17)

28/9/17

Violaron a la mujer y la pasearon junto a su marido. Una vez asesinada, le cortaron los pechos

"Violaron a la mujer y la pasearon junto a su marido. Una vez asesinada, le cortaron los pechos. Uno de los verdugos, brazo ejecutor de la represión franquista, se los llevó a su casa. Cuando entró por la puerta, se los esgrimió a su esposa y le dijo: “Estas sí que son tetas y no las tuyas…”.

Leandro del Río Naveira, en el libro inédito Memorias dun fillo paseado, cita el nombre de aquella “mala persona, bruta y sin escrúpulos” que “tomó parte en el asesinato de mi padre, pues pertenecía al equipo de sanguinarios asesinos de Órdenes”. Manuel del Río Mandayo, primer secretario general del PSOE de Ordes, ayuntamiento y cabecera de comarca entre A Coruña y Santiago que vivía de la agricultura y la ganadería, fue paseado en octubre de 1936.

 Su cadáver halló sepultura en el cementerio compostelano de Boisaca, donde cuatro meses después serían enterrados los cuerpos de once paisanos fusilados tras ser condenados a muerte en un consejo de guerra. Además de Mandayo, también serían carne de cuneta otras siete personas, lo que proporcionalmente convertiría a Ordes en el pueblo de Galicia con mayor número de paseados. Una veintena de muertos en una localidad que no llegaba entonces a los dos mil habitantes.

¿Por qué tantas víctimas en una tierra donde no hubo guerra? “La represión en Ordes se debe a la fuerte actividad y al trabajo de los partidos, sindicatos, agraristas y frentepopulistas que lucharon por los valores de la Segunda República”, explica el historiador Manuel Pazos. “A partir del 14 de abril de 1931, cuando se proclamó la Segunda República, las formaciones de izquierda se organizaron contra el caciquismo y llegó a haber delegaciones de todos los partidos, desde comunistas hasta anarquistas”.

Tras la victoria del Frente Popular en las elecciones generales de 1936, “el gobierno municipal cambió de bando y comenzaron las depuraciones políticas contra el caciquismo”, añade Pazos, investigador de la represión en la comarca coruñesa y uno de los autores de Os nomes do terror (Sermos Galiza), el primero libro que revela los nombres de los verdugos de la represión franquista en la comunidad gallega.

A esa significada actividad política progresista se unió la resistencia que opusieron los republicanos ordenses al golpe militar fascista. Entre el 19 y el 24 de julio, colocaron explosivos en un puente, cavaron trincheras, armaron a la población y defendieron el pueblo con escopetas. El Comité del Frente Popular creía que las tropas rebeldes llegarían desde Santiago y protegieron la carretera de entrada a la localidad, aunque finalmente los soldados tomaron la ciudad desde A Coruña, plaza que había tardado más en sumarse a la sublevación militar, lo que despistó a los defensores.

“A más organización y resistencia, más represión. Y ésta fue brutal, durísima y proporcional a la oposición que habían mostrado”, afirma Pazos, cuyo capítulo se titula Atila en Ordes e incluye una lista de victimarios. “Si no se organizara tal resistencia en los días posteriores al golpe, quizás no hubiera habido tanta represión. Además, en otras villas la Guardia Civil la controló de alguna manera, pero aquí se encerró en el cuartel y se cruzó de brazos, mientras los falangistas y matones campaban a sus anchas. Hubo muchos civiles implicados porque tuvieron las manos libres para hacer lo que quisieron”.

Armados con dinamita, por aquí pasaron los mineros de Lousame, quienes habían partido de Noia para recorrer después Santiago, Ordes y A Coruña con el objetivo de frenar a los militares golpistas. A ellos se sumaron milicianos del pueblo y frentepopulistas de Compostela, quienes también se desplazaron en camiones hasta la capital provincial, aunque tuvieron que recular cuando vieron que estaba tomada. “Muchos ordenses regresaron a sus casas y otros se escondieron por temor a represalias. El régimen fascista tenía objetivos a los que liquidar para que escarmentasen, porque en Ordes hubo una revolución”.

Amparados por la Guardia Civil, falangistas y matones comenzaron entonces la persecución de izquierdistas y demócratas, sucediéndose las torturas y los asesinatos. Veinte republicanos fueron detenidos y once fusilados tras un juicio militar. “En ningún otro pueblo gallego sucedió nada igual”, se sorprende Pazos.

En realidad, hubo doce condenados, pero el médico Francisco Comesaña se salvó porque había nacido en Cienfuegos y poseía la nacionalidad cubana. Presidente de las Juventudes Socialistas Unificadas, tras penar en diversas cárceles, en 1943 obtuvo la libertad condicional y una década más tarde se exilió en Cuba. Su historia de amor con Choncha Concheiro inspiró a Manuel Rivas para escribir la novela El lápiz del carpintero, llevada al cine por Antón Reixa.

Si hubo víctimas, tuvo que haber verdugos

El autor de Atila en Ordes clasifica a los verdugos en función de su profesión e ideología. Había militares, curas, falangistas, políticos y matones, definidos por Pazos en el texto como “persoas violentas y paramilitares (fascistas de ocasión) que aprovecharon la impunidad para cometer atrocidades que censuraban los vecinos”.

Había un teniente coronel ferrolano que ejercía de alcalde y “permaneció pasivo ante los actos violentos”, según los ancianos del pueblo.

Había un jefe de Falange que se hacía llamar el Veintiocho porque presumía de haber matado a ese número de personas.

Había un guardia civil “que se dedicó a hacer paseos junto a los falangistas”, según testigos. “Un criminal, un terrorista, una bestia”. También el redactor del informe sobre la resistencia en la comarca que motivó que once vecinos fueran condenados a la pena capital.

Había un cura apodado el Cerdo Cebado que, no contento con esas muertes, sermoneaba en la misa de doce que había que “exterminar” a “los retoños hijos de rojos menores de dos años”. Lo escribe Naveira en sus memorias, donde señala que “entre esos menores nos encontrábamos mi hermano y yo”. Un cura “muy bruto”, “gritón” y “mala persona”, según los testigos citados por Pazos, quien matiza que “no paseó a nadie, pero cogió la escopeta desde el púlpito”. O sea, creó “un ambiente hostil” contra los miembros del Frente Popular sometidos a juicio militar: “Fue el responsable total de estas muertes”, acusa Naveira, quien lo califica como un sacerdote “sin conciencia, ni escrúpulos, ni sentimientos humanos”.

Había falangistas y matones que, además de los paseos, les rapaban el pelo a las mujeres que simpatizaban con la República y las obligaban a desfilar por el centro del pueblo a mediodía, para humillarlas ante la mayor gente posible. Lo cuenta el abogado y escritor ordense Manuel Astray Rivas en el libro Síndrome del 36: la IV Agrupación del Ejército Guerrillero de Galicia (Ediciós do Castro): “De trecho en trecho, los esbirros armados con fusiles cargados les hacían detenerse, a culatazos, para que gritaran ¡Viva Franco! y ¡Arriba España!".

"La represión fue planificada, no hubo improvisación"

El historiador Xosé Ramón Ermida es uno de los coordinadores de Os nomes do terror, un libro que saca a la luz los nombres de los verdugos de la represión franquista en Galicia. Las fuentes que han proporcionado las identidades son los testimonios directos de víctimas, testigos y represores, así como los documentos de los consejos de guerra franquistas. Hermida también es el autor del capítulo Para nós matar é unha honra, donde narra los desmanes de las escuadras negras de Falange en el interior de la provincia de Lugo.

Este estudio de los represores en Galicia rompe con un tabú: hablar de las víctimas, pero no revelar las identidades de los verdugos.
Es el primer trabajo de conjunto sobre la realidad de los represores en Galicia desde una perspectiva territorial y sectorial. La vocación del libro es abrir un debate para que, a partir de este estudio, salgan más trabajos similares.

¿Se han ahorrado nombres o hipótesis por temor a una denuncia?
Es una cuestión delicada. No por el conflicto que pueda generar, sino por atribuirle a personas hechos de especial gravedad, por lo que los autores han actuado de manera rigurosa. Todos los nombres están perfectamente documentados y, en el caso de dudas o versiones no suficientemente acreditadas, se ha ahorrado el nombre del verdugo.

¿Siguen los represores formando parte de las élites actuales?
Por supuesto. Los herederos y descendientes de las personas que jugaron un papel importante en la represión judicial, militar y política siguieron ocupando posiciones muy importantes tras el 79. Y lo mismo sucede en el plano económico: basta recordar las fortunas de guerra.

Ustedes descubren y prueban quiénes fueron los autores e instigadores de los asesinatos, una labor que debería haber correspondido a las autoridades, ¿no?
El problema no es que los poderes públicos no se interesasen por esto, sino que hicieron todo lo posible para que no se conociese. El historiador Dionisio Pereira, uno de los cuatro coordinadores del libro, fue procesado en 2007 tras una denuncia de los familiares del exalcalde franquista y jefe de Falange de Cercedo, Manuel Gutiérrez. Nada nuevo, porque treinta años antes, en 1978, la revista Interviú fue secuestrada por publicar un reportaje de investigación en el que se vinculaba a la familia Rosón con la represión en Galicia.

El artículo [titulado Los Rosón, el azote de Galicia] apuntaba a Antonio, presidente del Xunta preautonómica y hermano del ministro del Interior Juan José Rosón. La denuncia a Pereira [que sería absuelto] y el secuestro de Interviú son dos ejemplos de que el poder siempre ha evitado que se mostrase la otra cara de la represión: los verdugos.

Pero ha habido más causas para que campase el silencio más allá de la coerción desde el poder. Usted mismo ha comentado que el PCE ayudó a perpetuarlo tras sumarse a la política de reconciliación.
Sí, el poder intentó minar las investigaciones para meter miedo, caso de Dionisio e Interviú, pero hay más cuestiones clave que impidieron que un libro como éste no se publicase antes. Por una parte, la Transición se sustentó sobre un pacto entre los herederos políticos de los vencedores y una parte de los herederos de las víctimas. Por otra, la estrategia de reconciliación nacional retiró de la agenda política el debate de la memoria y, por extensión, de los verdugos. Eso también provocó que los intelectuales e investigadores académicos también lo hiciesen.

Ese silencio es curioso, porque en los años posteriores a la guerra civil la prensa en el exilio, desde A Nosa Terra hasta Mundo Obrero, sí publicaba nombres de represores. Y cuando vuelven a retomarse los estudios, ya en los años ochenta, sus autores son ajenos al mundo universitario.

Entre los represores había representantes de todas las facciones políticas, pero también individuos violentos sin carga ideológica que se sumaron a las milicias por diversas causas, ¿no?
Las milicias paramilitares que colaboran en la represión estaban conformadas por personas de partidos derechistas. Por ejemplo, los miembros de la Guardia Cívica de Pontevedra procedían ideológicamente de Renovación Española, Partido Agrario Español, Acción Popular y Partido Radical.

La Guardia Cívica de Pontevedra fue creada y dirigida por la Guardia Civil para que la apoyase en la represión y, entre otras actividades, para que persiguiese a los huidos, como cuenta Xosé Álvarez Castro en el capítulo Morte, tortura e corrupción. Un grupo reducido también daba palizas, paseaba a republicanos y amenazaba a familiares con gasolina.
Sus miembros procedían de varios partidos derechistas y, como puede apreciarse en la foto, en ella está retratada la burguesía de Pontevedra. Aunque, lejos del alcance del objetivo de la cámara, claro que había brazos ejecutores. Hay que recordar que, al igual que los cívicos, los Caballeros de Santiago y los de Coruña dejaron un recuerdo sangriento.

Pero volviendo a la pregunta anterior, el relato de los descontrolados tiene escaso margen de realidad. La represión fue un proceso perfectamente planificado por los militares donde no hubo improvisación. Eso se aprecia en las sacas de las cárceles, pues es necesaria una autoridad para firmar las salidas.

El libro también aborda la represión en la comarca del Morrazo, donde la Guardia Civil era la principal organizadora de las detenciones y mantenía una buena relación con las milicias y los falangistas, como señala en su investigación Dionisio Pereira.
En la represión hubo la connivencia de Falange, Guardia Civil, la patronal conservera y el clero. Basta recordar que el cura de Cangas facilitó la lista entera de los obreros que habían construido la casa del pueblo. Además, los falangistas de Cangas fueron terroríficos, como bien saben los republicanos de Sanxenxo, O Grove, Portonovo o Arcade. Fondeaban a las víctimas en las rías, por lo que los vuelos de la muerte durante la Operación Cóndor en Argentina no supusieron ninguna novedad: ya se había experimentado aquí.

Epílogo del horror

Había en Ordes un verdugo que se dedicaba a cobrar impuestos por las ferias. Una “mala persona, bruta y sin escrúpulos” que le cortó los pechos a una republicana después de matarla. El brazo ejecutor de un régimen que vestía la ropa de sus víctimas. Cuando dos hermanos huérfanos vieron que llevaba la zamarra y el calzado de su padre, decidieron tomarse la justicia por su mano. Un sábado cualquiera, lo siguieron hasta la feria de Mesón do Vento y allí evitaron que siguiese violando y asesinando con total impunidad. Su nombre, al igual que todos los que se han omitido en este texto, figura en Os nomes do terror."                      (Henrique Mariño, Público, 14/09/17)