31/7/17

La familia Pueyo fue masacrada. La abuela Magdalena Prat Pueyo se mantuvo siempre firme. Fusilaron a sus 3 hijos, Francisca, Jesús y Pío, y sus 2 nietas Rosario y Lourdes fueron violadas, asesinadas y quemadas

"(...) La ley del deslinde comunal que arrebató a los terratenientes las tierras que ellos anteriormente habían usurpado provocó una represión atroz, innombrable, en las Cinco Villas. Los franquistas sacaban a la gente de su casa para matarlos. 

En Ejea los falangistas entraron atropellando y fusilando, daban brutales palizas a presos colgados de los pies. Los ediles pagaron con su muerte la osadía de haber ganado unas elecciones. En Sádaba se asesinó a la totalidad de la corporación municipal republicana. Un teniente fascista se encaprichó de una niña de Uncastillo, muerto el padre en el frente republicano, fusilaron a la madre por “roja”, y la niña fue adoptada como huérfana. 

En Uncastillo fueron asesinados 44 vecinos durante el verano de 1936 y los meses siguientes. Un camión se llevó a mujeres del pueblo y otras localidades, para matarlas en Farasdués. Más adelante otras 17 mujeres fueron fusiladas en Uncastillo.

La familia Pueyo fue masacrada. La abuela Magdalena Prat Pueyo se mantuvo siempre firme. Fusilaron a sus 3 hijos, Francisca, Jesús y Pío, y sus 2 nietas Rosario y Lourdes fueron violadas, asesinadas y quemadas, cuentan que el cuerpo de la pequeña, Lourdes no ardía. Eran costureras, de las Juventudes Socialistas, habían bordado orgullosas la bandera Republicana. 

El padre de las chicas, Francisco Malón, asesinadas su mujer e hijas, murió agotado de dolor. Nunca tuvieron sepultura digna, los cuerpos fueron a parar a fosas desconocidas. A Pío, concejal socialista, se lo llevaron a fusilar con su tío Ignacio Maisterra. A Jesús, 4 falangistas se lo llevaron al cuartel con otros detenidos. 

Cuando los sacaron de los calabozos, los subieron en un camión como animales, todos estaban ensangrentados, habían sido golpeados con saña, el carpintero Maza, tenía un ojo salido. El camión salió hacia Luesia, fueron fusilados a las puertas del cementerio de aquel pueblo.

Las ejecuciones eran públicas y de obligada asistencia. Después había que terminar la obra, quitar las ideas socialistas de hijos y familiares a través de la iglesia, obligados a confesar, imponiendo la religión a la fuerza. 

En la memoria permanece imborrable la imagen de curas con pistola al cinto saliendo en camiones al monte a «cazar» a los huidos. Como la familia Pueyo, muchas otras fueron castigadas, sin poder manifestar dolor ni rabia, y debiendo obligadamente pensar únicamente en sobrevivir."                 (Documentalista memorialista y republicano, 25/07/17)

28/7/17

El militar que desobedeció a los golpistas y lo pagó con su vida

"Es un honor para nosotras poder decir en voz alta el nombre de nuestro abuelo, 81 años después de que lo arrestaran en San Fernando por quebrantar la ley". Con una fotografía de su abuelo en un plástico transparente, María Teresa Martínez de Sancha y Rosa María de Sancha Castellano, recordaban a su familiar mientras leían el nombre y los apellidos de un grupo de represaliados en San Fernando en los primeros meses de ese terrible verano. (...)

Ese día de hace 81 años, Manuel de Sancha Morales, comandante en jefe de las tropas de Infantería de Marina fue arrestado. Su delito, desobedecer a los militares golpistas y mantenerse fiel a la República. "Mi abuelo se negó a sacar las tropas a la calle y declarar el estado de sitio". Su desacato le costó caro y ese mismo día se lo llevaron detenido al Penal de las Cuatro Torres, donde permaneció hasta la madrugada de 28 de agosto. A las dos de la mañana, acabaron con su vida. 

Pero no con su memoria. Sus nietas han recordado con orgullo la faceta de músico de su abuelo, director de la orquesta del Teatro de Las Cortes y de la Coral de Santa Cecilia. Tan sólo nueve días antes del Golpe de Estado y de su detención, Manuel dio un concierto en favor de los parados de La Isla. "Eso jugó en su contra", aciertan a decir ambas. 

Y es que la represión en San Fernando tuvo tres objetivos principales: los representantes de la legalidad -alcalde y concejales-, los dirigentes sindicales, masones y obreros y los militares, que no secundaron el alzamiento militar, tal como explicó Miguel Ángel Moreno, de Amede. Esa es una de las particularidades de la represión en una ciudad eminentemente militar. Muchos militares que no se sumaron al Golpe fueron acusados de rebeldes. La justicia al revés. Y el lenguaje, claro.  (...)

Con cinco tiros en un costado, envuelto en una manta y con su uniforme de gala, Manuel está enterrado en la fosa común de San Fernando. Su familia consiguió información del lugar exacto donde yace pero quieren recuperar sus restos. "Él era liberal pero republicano. Murió gritando ¡viva España!", que no sólo era de los nacionales. 

Como él hay cientos de personas en la que, según los primeros estudios, puede ser la fosa más grande de la provincia de Cádiz y la segunda de Andalucía. Se calcula un número de más de doscientos personas pero como siempre advierten arqueólogos y antropólogos, "hasta que no se abra la fosa no sabemos qué podemos encontrarnos".   (...)

Allí también  descansa Agustín Rodríguez Nieto, escribiente de la CNT, que fue asesinado en el mismo pelotón de fusilamiento que el último alcalde de San Fernando, Cayetano Roldán Moreno. Su sobrina nieta, María Rosa Rodríguez Aragón también ha leído hoy su nombre con una emoción contenida. "Esto que ha pasado aquí es muy importante. 

Yo no nací con el silencio y cuando íbamos al Cementerio mi madre le ponía flores y me decía que no pisara por allí, que tuviera cuidado, pero esto hace unos años era impensable". Aguanta las lágrimas y respira: "Esto es como un bálsamo. Lo necesitábamos".                         (Vanessa Perondi , La Voz del Sur, 18/07/17)

27/7/17

"Avisa en casa que me llevan detenido y me van a fusilar".

"Celso Fernández García era alcalde de Langreo, de Izquierda Republicana, y tenía un comercio. Dicen los que le conocieron que era un "negociador nato", cualidad que combinaba con un carácter conciliador. Fue apresado el 22 de octubre de 1937. Fusilado el 6 de enero de 1938. Estaba acusado de haber detenido durante unas horas a dos religiosos que incumplieron la Constitución Republicana. 

No se despidió de su familia, sólo pudo informar a un vecino: "Avisa en casa que me llevan detenido y me van a fusilar". Nadie lo volvió a ver. Esta es una de las 6.200 historias de la represión en Langreo durante la posguerra, memoria perdida que está recopilando el historiador Manuel Fernández Trillo. Estima que aún le quedan, al menos, otras tantas biografías por recoger.  (...)

Y ya ha documentado a 6.200 personas que sufrieron la represión. No sólo fusilados o encarcelados, también las multas, las incautaciones: niños que tenían que pagar cinco pesetas por recoger castañas en caminos públicos o amonestaciones de 200 pesetas, cuando los sueldos rondaban (en el mejor de los casos) las 300 pesetas. También los que sufrieron aislamiento, a los que se les negó el derecho a trabajar y a la beneficencia.

La represión social fue especialmente dura con las mujeres. "Yo viví gracias a mis vecinas", le dijo a Fernández Trillo una de las entrevistadas en la zona rural. Y así, cientos de langreanas. Las mujeres suponen, por el momento, el catorce por ciento de las biografías recopiladas. "En el Alto Nalón, la represión entre las mujeres fue aún más brutal", afirma el historiador. En Aller llamaba la atención el alto índice de asesinatos: de 4.500 personas que votaron al Frente Popular, 800 fueron asesinadas. En Langreo, añade el historiador, "había un claro objetivo de terminar con los obreros".

Que nadie se movilizara, que los "agitadores" estuvieran aislados. "El ochenta por ciento de los casos que encontramos eran personas dedicadas al trabajo manual, mineros, albañiles o del sector de la metalurgia", señala Fernández Trillo.

Quisieron terminar con "los faberos", aquellos trabajadores que tenían una huerta o varias cabezas de ganado. "Si tenías algo más que tu trabajo, podías sobrevivir a una huelga", matiza el historiador. Se popularizó entonces la contratación de personas que llegaban desde Galicia y Extremadura, los que no tenían nada salvo el tajo.

Los maestros también estaban en el punto de mira. Dice Fernández Trillo que la represión fue "brutal" con ellos, incluso con los docentes que apenas ejercieron: "Unos meses antes de la sublevación militar hubo unas oposiciones. Los que aprobaron nunca consiguieron una plaza, pero aparecen 'marcados' en los documentos", explica. También los sanitarios y los comerciantes, como Celso Fernández García. (...)"              ( 17.07.2017)

26/7/17

Republicanas españolas en Ravensbrúck, “donde en medio de la gran tragedia, quedó patente la fuerza invencible de los débiles”

"El 30 de abril de 1945, alrededor de 3.500 prisioneras del campo de Ravensbrück, malnutridas y muchas de ellas al borde de la muerte, fueron liberadas por el Ejército Rojo en su avance sobre Alemania. 
En Ravensbrück había pocas judías, pero había miles de francesas, holandesas, rusas, polacas..y las españolas que habían defendido a la República Española cuando fue atacada por el fascismo. Por su condición de mujeres padecieron sufrimientos adicionales a los de los hombres, el impacto físico y psicológico generó en las que sobrevivieron una larga etapa de silencio e introspección.
 
Tras el fin de la Guerra Civil, miles de Republicanas Españolas pasaron a Francia donde siguieron luchando en la Resistencia, realizando un papel heroico y fundamental, constituyeron redes de transmisiones, suministro, transportes de armas, enlaces y contactos. Cerca de 60.000 mujeres y hombres españoles dieron su vida por Francia. Muchas fueron detenidas y cruelmente torturadas por la Gestapo y la policía de la Francia colaboracionista. 

En 1940, el ministro franquista y jefe de falange, Ramón Serrano Suñer llegó a acuerdos con Himmler y Heydrich, sellando la suerte de miles de exiliados españoles ya que que Franco consideraba que los republicanos no eran españoles, y no tenían patria: No bastaba expulsarles del país, los franquistas permitieron su deportación a campos de concentración nazis.

 Suñer mintió en 1976 a la periodista Montserrat Roig diciendo que no lo sabía. En 1944 unas 400 españolas realizaron el mismo viaje que 3 o 4 años antes habían recorrido 10.000 republicanos españoles a Mauthausen y otros campos, siendo deportadas en vagones de ganado a Ravensbrück, el frío campo de concentración para mujeres.

En Ravensbrück estuvieron presas 132.000 mujeres de 40 países. Las 400 españolas fueron marcadas con un triángulo invertido de color rojo (presas políticas), un traje a rayas y un número de matrícula. Fueron esterilizadas con inyecciones que anulaban la menstruación para aumentar su producción. Sometidas a duchas de “desinfección”, rapas de pelo, inspección de todo el cuerpo, humillante y antihigiénico control ginecológico. 

Las antiguas del campo advirtieron que: “No digáis que estáis enfermas porque os llevan a la cámara de gas”. Nos arrebataron absolutamente todo, incluso pañuelos, sostenes, paños higiénicos. Formaban en impecables líneas rectas durante horas inmóviles al pasar lista: Mover la cabeza, una mano, un pie, cuchichear, representaba recibir gran cantidad de latigazos. 

Las SS pegaban con saña por cualquier cosa a mujeres mayores, o a niños. Allí, quietas bajo un frío tremendo y débiles, algunas caían y no se las podía ayudar o les echaban a los perros encima.

Cerca de 90.000 mujeres murieron atrozmente de mil maneras en Ravensbrück: Varios millares fueron exterminadas por el hambre, las epidemias, disentería, tifus, desnutrición, tuberculosis, torturas, envenenamientos, dolorosas inyecciones de bencina en corazón o venas, fusilamiento, destrozadas por perros, ahorcadas, apaleadas, aplastadas por vagones de mercancías, apisonadas, ahogadas en las letrinas, a bastonazos, electrocutadas contra las alambradas.

 Unas 6.000 fueron a las cámaras de gas y después al crematorio, algunas fueron quemadas vivas como la joven madre Sofía Liman. Se moría anónimamente en “transportes fantasmas” en el que eran gaseadas sin dejar ninguna señal, unas horas de crematorio y al final todo lo que quedaba era un montón de huesos calcinados.

Algunos testimonios de estas mujeres son ESTREMECEDORES. “Ravensbrück era tan terrorífico que las víctimas no lloraban por los muertos, sino por los vivos que esperaban nuevos golpes hechos ovillos. Se abrieron zanjas donde se hizo bajar a los niños con un bombón, se llenaron de gasolina y se les prendió fuego, tan cerca del campo que sus madres se volvían locas de dolor al oír sus alaridos”. 

 “En el quirófano del temido doctor Gebhardt, las “kaninchen” (conejitas de Indias) fueron sometidas a experimentos, operando sus piernas para dejar el hueso al aire, cortando e infectando huesos, músculos y nervios con bacterias para probar sulfamidas. Se mutilaron mujeres al realizar trasplantas de huesos entre ellas. Alfonsina Bueno, de Berga, que murió 39 años después de la liberación, padecía todavía las consecuencias de estos experimentos”.

Los magnates de la industria alemana preveían que en esas condiciones la esperanza de vida de cada presa no superaría los nueve meses, pero no contaban con la solidaridad de las mujeres, que renunciaban a una pequeña porción de su comida para dársela a las que más lo necesitaban. Los SS, asociados a las grandes firmas, Krupp, Thyssen, Siemens, Mercedes Benz, I.G.Farben (que suministraba el gas cyclon 3), entre otras, hicieron grandes fortunas aprovechándose de esta mano de obra barata y siempre renovable. (...)

 Mercedes Núñez Targa, era barcelonesa, militante antifascista durante la República, aprovechó su libertad provisional en 1942 para incorporarse a la Resistencia contra los nazis. Fue deportada en condiciones infrahumanas a Ravensbrück, donde estuvo 40 días con Neus Catalá, Geneviève Anthonioz-De Gaulle, Lise London.. 

Pasó después al complejo industrial de Leipzig con otras españolas que se ayudaron y apoyaron: Constanza Martínez Prieto, Carme Boatell, Mercedes Bernal, Marita, Elisa Ruiz, María Ferrer (Contxita), María Benitez Luque. Trabajaban produciendo obuses 12 horas al día, de pie, comiendo una sopa y una pequeña rebanada de un sucio pan. El sabotaje era un deber primordial, aflojaban tornillos, inutilizaban obuses y máquinas, ralentizaban el ritmo de trabajo..incluso reivindicaron su condición de presas políticas.
 
Mercedes, enferma de tuberculosis y escarlatina ya no era útil para el trabajo, los nazis habían decidido su traslado a la cámara de gas el 14 de abril, pero ese día, aniversario de la República, recibió con una banderita republicana las tropas de liberación aliadas americanas. Algunas mujeres agonizantes murieron aquel mismo día. Las deportadas fueron repatriadas hacia sus países de origen excepto las españolas que los franquistas consideraban apátridas y acabaron en Francia. 

El gobierno francés concedió a Mercedes las máximas condecoraciones, la Legión d´Honneur, la Medalla Militar, la Cruz del Combatiente Voluntario de la Resistencia, la Medalla de la Deportación e Internamiento por hechos de Resistencia, la Cruz de Guerra y la Cruz del Combatiente. Fue delegada en Galicia de la “Amical de Mauthausen y otros campos”

Neus Català nació en Els Guiamets, Tarragona, hija de campesinos, enfermera, organizó las JSUC, participó con la Resistencia francesa, denunciada a los nazis fue detenida, salvajemente golpeada y trasladada a Ravensbrück en un infecto tren de ganado: “Mil mujeres, 4 días de viaje sin parar, sin higiene, sin aire para respirar, sin sitio para sentarnos, un cubo de basura para las necesidades. Algunas llegaron muertas a Ravensbrück, donde nos esperaban nazis, perros agresivos, 20ºC bajo cero, empujadas bestialmente entramos triunfalmente en el mundo de los muertos.

Fue transportada a Holleischen, en Checoslovaquia, para trabajar en la industria armamentística nazi. Día y noche se fabricaban armas, obuses, balas, sin parar. “Mientras podías producir, te perdonaban la vida”: “En las balas escupíamos o poníamos aceite, ¡sabotear, sabotear, dejamos 10 millones de balas inutilizadas!”. La Generalitat de Cataluña la galardonó con la Cruz de San Jordi y la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña. El Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al Mérito Cívico. También presidió el Amical de Ravensbrück.

Lise London: “Yo nunca tuve miedo, ¡jamás! yo era una luchadora”. Francesa de padres aragoneses, miembro de las Brigadas Internacionales, militante de las juventudes comunistas. Entró en la Resistencia contra los alemanes, arrestada, encarcelada durante más de un año, deportada a Ravensbrück, mientras su marido Arthur y su hermano fueron deportados al campo de Mauthausen. 

Setenta años después del final de la guerra civil seguía emocionándose cuando recordaba cómo habían abandonado a la República española los gobiernos capitalistas europeos. Siempre llevó a España y el comunismo en el corazón: “Las Brigadas Internacionales fueron el mejor momento de mi vida”.

Conchita Ramos era de Torre de Capdella (Lleida). Con 17 años reorganizó grupos de la Resistencia francesa. Ella, su tía Elvira y su prima María, la familia Veleta, fueron detenidas por la policía de Pétain y entregadas a la Gestapo para ser interrogadas: “Arrancaban las uñas de pies y manos a hombres y mujeres. Tenía miedo pero no hablé”. Enviadas a Ravensbrück, las 3 fueron seleccionadas aptas para trabajar, otras eran gaseadas. 

 Acabaron en una barriada de Berlín, trabajando material de aviación. También lo saboteaban. “Me dieron muchos bastonazos y me cortaron el pelo al rape. De 650 mujeres quedamos sólo 115”. Conchita tiene muchas condecoraciones, como la Legión de Honor del Gobierno francés y la Medalla de la Resistencia; y posee el grado militar de sargento -lo recibieron las mujeres que hicieron de enlace-. Actualmente es la vicepresidenta de la Asociación de Deportados del Tren Fantasma.

Secundina Barceló, turolense de Veguillas de la Sierra, huyó a Francia donde distribuía prensa clandestina entre los españoles. Fue detenida e interrogada durante 15 días: “Bofetadas, puñetazos, quemaduras con cigarrillos Ante mi silencio, emplearon la matraca, el lavabo, la bañera. Continuaba sin hablar, me amenazaron con colgar a mi hijo si no daba nombres y domicilios”.

 La violencia la desfiguró tanto que solo era reconocida por sus zapatos. Deportada primero a Ravensbrück, fue llevada al campo de Markkleeberg. De día cumplía tareas con un pico y una pala y por la noche como refuerzo en la descarga de vagones de carbón.

El impacto que sufrieron estas mujeres superó al físico o psicológico. Aunque el silencio era lo único que las mantenía en pie, siempre tuvieron fe de salir vivas de aquella locura. Sólo unas pocas lo consiguieron y dejaron su testimonio para la posteridad. Sobrevivieron al horror. Aquí las hemos recordado."                   (Documentalismo memorialista y republicano, 11/07/17 (I)  y  11/07/17 (II))

21/7/17

Varian Fry, el Schindler de los intelectuales europeos

"El 22 de junio de 1940, hace ahora setenta y cinco años, Francia y Alemania firmaron el armisticio que sellaba el cese de hostilidades en el marco de la Segunda Guerra Mundial. El artículo 19 del tratado decía lo siguiente: «El Gobierno francés se encuentra obligado a entregar cuando se le solicite a cualquier nacional designado por el Gobierno del Tercer Reich». 

Este punto, suscrito por el mariscal Pétain, provocó la indignación de gran parte de la opinión pública norteamericana, que no podía creer que la República diera la espalda, de ese modo, a la cultura y los derechos humanos.

Tres días después de la firma en Rethondes, el American Friends of German Freedom organizó un desayuno en el hotel Commodore de Nueva York para reunir fondos para ayudar a los refugiados europeos. La voz de un joven periodista se impuso al resto. Se trataba de Varian Fry, estudiante de Harvard y licenciado en Periodismo en Columbia. Director, primero del periódico «Scholastic Magazine», y después de la revista semanal «The Living Age», en 1935 Fry pasó un tiempo viviendo el Alemania.

Durante su estancia en Berlín, el periodista pudo comprobar, en primera persona, el creciente odio alemán hacia los judíos y, desde entonces, tuvo claro que no podía mantenerse al margen. Aquella mañana, ante decenas de sus compatriotas, Fry se ofreció para ir a Francia y establecerse allí, como enlace y ayuda.

El 13 de agosto de 1940 el periodista estadounidense llegó a Marsella, con tres mil dólares en efectivo y una primera lista de unas doscientas personas a las que debía auxiliar en su huida del régimen nazi. Fry permaneció en la ciudad francesa poco más de un año, durante el que socorrió a casi dos mil intelectuales europeos, que lograron escapar del infierno fascista.

Una experiencia que plasmó por escrito en «La lista negra», obra que se publicó por primera vez en 1945 bajo el título de «Surrender on demand» (algo así como «Entregar cuando se le solicite, en alusión al tristemente famoso artículo del armisticio) y que estos días ve la luz, por primera vez, en España gracias a la editorial Confluencias.

El libro se presenta, además, con los prólogos de Mercedes Monmany, crítica literaria de ABC, y del economista Albert O. Hirschman, y con un valioso anexo que recoge un puñado de artículos periodísticos escritos por Varian Fry a su regreso a EE.UU.

Los miembros de la lista

El Centro Norteamericano de Socorro, dirigido por Fry desde Marsella, permitió la supervivencia de, entre otros, Marc Chagall, André Bretón, Hannah Arendt, Heinrich Mann, Marcel Duchamp, Alma Mahler, Franz Werfel, Arthur Koestler, Jean Malaquais, Víctor Serge, Anna Shegers, Claude Lévi-Strauss o Wilfredo Lam. Una lista integrada por lo más granado de la cultura del siglo XX. Personalidades que se vieron obligadas a abandonar el viejo continente, ya fuera por su origen judío o por sus actividades y opiniones contrarias al nazismo.

Todos ellos pusieron sus destinos en manos de un hombre que, como él mismo reconoció después, «jamás había tenido experiencia alguna en la clandestinidad». Varian Fry nunca supo por qué lo hizo, aunque siempre pensó que lo que hicieron por los refugiados en Francia era muy parecido «a la obligación de los soldados de traer de regreso a los heridos desde el campo de batalla, incluso a riesgo de sus propias vidas».

Para ello contó, fundamentalmente, con donaciones privadas y el sacrificio personal de un sinnúmero de colaboradores. Sin embargo, en el ámbito político, la actitud del Gobierno estadounidense fue ambigua; si bien Eleanor Roosevelt se quedó con una copia de la primera lista de Fry para seguir el avance de las gestiones junto al secretario de Estado, finalmente el periodista, considerado sospechoso por el régimen de Vichy, tuvo que abandonar Francia con el aval de Estados Unidos.

Los primeros refugiados se presentaron en el Splendide dos días después de que Varian Fry se registrara en el hotel marsellés. Entre ellos, el matrimonio formado por el novelista checo Franz Werfel y la compositora Alma Mahler.

 A finales de octubre, la pareja cruzó la frontera por los Pirineos, junto a Heinrich Mann –hermano de Thomas–, su mujer, Nelly, y su sobrino, Golo. Los Werfel llevaban una docena de maletas, en cuyo interior se encontraban la Novena Sinfonía de Mahler y el manuscrito inacabado de «La canción de Bernadette».

Para conseguir la documentación falsa, Fry recurrió a Vladimir Vochoc, diplomático «de la vieja escuela» que «acepta conceder un pasaporte checo a todo antinazi que le envíe». Pero había intelectuales que se mostraban reticentes a pasarse a la ilegalidad. «¡Imagine que me cogen mientras estoy huyendo del país clandestinamente con un pasaporte falso! ¡Sería la vergüenza del movimiento obrero italiano al completo!», llegó a gritarle Giuseppe Modigliani a Fry en la recepción del hotel.

Los documentos de identidad falsos eran obra de Bill Freier, un caricaturista vienés de origen judío reclutado por uno de los colaboradores de Fry. Willi compraba «carnés de identidad vírgenes en los estancos», los rellenaba y luego imitaba «el sello de la prefectura para darles un sello oficial». Muchos de los perseguidos escaparon a pie, por la frontera franco-española (la ruta más conocida fue la «F», creada por la judía Lisa Fittko por encargo de Fry y utilizada por Walter Benjamin para llegar a Portbou, donde se suicidó) y, los más afortunados, se embarcaron en el puerto de Marsella con destino al norte de África y Martinica (entre ellos André, Jacqueline y Aube Breton, André Masson y su familia o Wilhelm Herzog).

Al cabo de unos meses, Varian Fry alquiló la villa Air-Bel, que se convirtió en la mítica sede del Centro Norteamericano de Socorro. Situada a media hora del centro de Marsella y sin teléfono, por ella pasaron Víctor Serge (éste la denominaba «Chateau Espère-Visa», porque la mitad de sus ocupantes esperaban visado, y colgaron una pancarta a la entrada con el nombre) André Breton, Danny Bénédite, Óscar Domínguez, Wilfredo Lam, Max Ernst, Kay Boyle o Peggy Guggenheim, que se instaló en la habitación de Mary Jayne Gold cuando ésta partió hacia Nueva York.

En las largas horas de charla (y espera) el vino ayudaba «mucho», sobre todo cuanto más escaseaba a la comida, y terminaban cantando viejas canciones francesas. Unida al recuerdo de Varian Fry, que murió, olvidado, en un pueblo de Connecticut en 1967, quedó, para siempre, «Passant par Paris»."          (ABC, 23/06/15)

20/7/17

La gente prefería no saber demasiado de lo que habíamos vivido. Era casi como si se sorprendieran de que hubiésemos vuelto, dando a entender que debíamos haber cometido más de una ignominia para poder escapar

"La guerra había terminado. Mis hermanas y yo estábamos vivas pero, como muchas otras, la familia Jacob había pagado un tributo muy alto a la furia nazi. Muy rápido comprendimos que no volveríamos a ver ni a papá ni a Jean. 

Mamá no había sobrevivido a su enfermedad. Milou, esquelética, carcomida por los forúnculos, estaba terriblemente debilitada por el tifus. Sólo Denise y yo volvimos a Francia prácticamente indemnes. Nuestro hogar había sido destruido. Pero nosotras todavía éramos jóvenes. Teníamos que reconstruir nuestras vidas. (...)

Denise, siempre independiente, reanudó rápidamente su ritmo. Se había reencontrado con compañeros de su organización y retomó algunos contactos de Annecy y de Lyon. En cuanto a mí, me ocupaba de Milou y salía poco. 

Primero, porque tenía la cabeza en otra cosa, y también porque me daba cuenta, por las pocas conversaciones en las que había participado, que la gente prefería no saber demasiado de lo que habíamos vivido. Era casi como si se sorprendieran de que hubiésemos vuelto, dando a entender, además, que debíamos haber cometido más de una ignominia para poder escapar.

 Esta sensación de incomprensión teñida de reproches era insoportable. Sumado a esto, el ambiente en casa de los Weissmann no era muy alegre. Mi tía no lograba recuperarse del dolor de haber perdido a una hermana que adoraba y a un hijo en el que había puesto todas sus  esperanzas. Tendía a proyectar todo ese afecto en mí. 

Mi abuela, que había vivido con nosotros en Niza y había logrado escapar a la detención, se había reunido con nosotros en París. Trataba de consolarse de todas nuestras desgracias mimando a su bisnieta, que mi prima acababa de dar a luz.

 De las semanas posteriores a nuestro regreso tengo un recuerdo borroso. Me costaba volver a darle un ritmo normal a mi vida, incluso en los aspectos más materiales. Por ejemplo, había perdido a tal punto la costumbre de dormir en una cama, que durante un mes pude solamente dormir en el suelo. Volví a París en junio para encontrarme con algunos amigos, pero enseguida sentí que mi vida ya no estaba allí. Regresé rápido. 

En París, las pocas veces que me invitaban a algún lugar, sentía que estaba de más. Me acuerdo de esconderme detrás de las cortinas, en el vano de las ventanas, para no tener que hablar con nadie. Todo lo que decía la gente me parecía tan irreal... Esa sensación me duró años. En los primeros de casada, todavía la seguía sintiendo.

Me encontré con algunos compañeros, entre ellos dos amigas comunistas de Brobek. Ahora vivían en Drancy, y su historia generaba mucho interés. El marido de una había sido fusilado durante la ocupación, mientras que ella había sido arrestada con otra comunista. En Bergen- Belsen, había conocido a un joyero artesano de origen polaco, comunista convencido, con algo de parisino típico. 

Era un hombre gracioso y generoso, pese a que su mujer y sus cuatro hijos habían muerto en Auschwitz. Después de la guerra albergó en Drancy a las dos amigas. La viuda criaba a su hija, la otra se había reencontrado con su marido, que trabajaba en la confección, y con sus tres hijos. Todos ellos se instalaron entre los dos pisos de la casa del joyero. 

Vivieron ahí durante años como en un falansterio, unidos por la misma fe comunista y por el recuerdo de lo que habían atravesado. Eran muy buena gente y yo los visitaba a menudo. Necesitaba hablar del campo, y sólo lo podía hacer con ellos.

Después, los hijos crecieron y la comunidad se disolvió, pero una de mis dos amigas comunistas siguió viviendo en Drancy hasta su muerte, hace unos años. Era bastante mayor que yo, pero nuestra amistad no se enfrió nunca.

Llegó el verano. Mi hermana Denise, vinculada con Geneviève de Gaulle[1] desde Ravensbrück, me sugirió pasar el mes de agosto en Nyon, Suiza. Así podría recuperarme en una de las villas al borde del lago que habían sido puestas a disposición de los deportados. Las conferencias de Geneviève de Gaulle permitirían cubrir los gastos. 

La invitación era generosa y la acepté sin dudar. ¡Cómo me equivoqué! Los suizos entendían todavía menos que los franceses lo que habíamos pasado. El ambiente me resultaba muy pesado. Además, como era la más joven –tenía dieciocho años desde hacía algunos días– me encontraba rodeada de gente mayor de la Resistencia que, paradójicamente, parecía soportar mucho mejor que yo el ambiente de pensionado que nos rodeaba.

 La gente nos hacía preguntas insensatas: “¿Es cierto que los SS hacían violar a las mujeres por sus perros?” Muchas cosas me dejaban atónita. Por ejemplo, la casa estaba dirigida por protestantes, que nos obligaban a dar gracias antes de las comidas. Señoras benefactoras que de manera pedante nos prevenían de que después de todo lo que habíamos vivido, íbamos a tener una existencia difícil y que para ganarnos la vida teníamos que trabajar, aprender dactilografía o inglés, hacer esto o aquello. 

Estos consejos, dirigidos a mujeres de todas las edades, muchas de ellas ya instaladas en la vida y que salían del infierno, eran particularmente desafortunados y, por decirlo de alguna manera, ridículos. Una noche, fuimos a bailar. La casa cerraba sus puertas a las diez y, como llegamos con quince minutos de retraso, nos reprendieron como si fuéramos niñas de doce años. No es necesario aclarar cuánto detestaba ese moralismo rígido e infantil.

Un día me acerqué a un vestuario donde colgaba ropa a disposición de las pensionistas, porque ya no nos quedaba nada decente que ponernos. Una mujer se me acercó, miró el vestido que iba a tomar, y no encontró nada más delicado para decirme que: “¡Ah, pero si ese vestido era de mi hija!” Era una extraña concepción de la caridad.

 Dejé el vestido ahí sin decir una palabra y pensé en ese pasaje de Romain Rolland donde los hijos de la familia burguesa se burlan del hijo pequeño de la mucama porque tiene puesto un viejo pantalón del hijo del patrón. Todo era así, extravagante, chocante, humillante. Nos hacían sentir hasta qué punto nuestras benefactoras eran generosas por hospedarnos bajo sus grandes alas, además del eterno agradecimiento que les debíamos.

Otra vez nos dieron “permiso” –era el término que usaban– para ir a Lausana, pero no solas, por supuesto. Unas familias de Lausana nos pasaron a buscar y nos obligaron a hacer una visita guiada y laboriosa por todos los comercios, donde nos agobiaron con preguntas indiscretas sobre lo que habíamos vivido.

 En un momento, al ver en una vidriera una gran cartera roja que estaba de moda, una de nosotras, Odette Moreau, gran abogada y resistente deportada, expresó el deseo de comprársela. Vio entonces cómo una de ellas le respondía con sequedad: “¿Qué necesidad tiene usted de una segunda cartera?”

Por suerte, unos primos que vivían en Ginebra me invitaron a su casa. La amabilidad de la familia Spierer fue un contraste enorme. En compañía de sus cuatro hijas, vaciamos las tiendas de Ginebra, una felicidad que me había olvidado que existía. Gracias a su generosidad, pude comprar ropa para mis hermanas y para mí, en una época en la que en Francia no había nada. (...)"         

(Simone Weil, CTXT, 12/07/17. Este capítulo pertenece a Una vida, autobiografía de Simone Veil, publicada en Clave Intelectual.)

19/7/17

No se puede entender a Hitler sin las cámaras de gas, ni a Franco sin el "exterminio suficiente"

"El franquismo nació con un "exterminio suficiente". Un plan de exterminio sistemático que llevó a cada localidad española su matanza particular. Es decir, al ocupar una aldea, el plan de Franco no era arrasarla, sino practicar dos docenas de fusilamientos, con lo cual se conseguía una inversión en terror y escarmiento que aseguraría la paz social durante décadas. Una matanza sin la que no se puede entender el franquismo ni tampoco la Transición. 

Este martes se cumplen 81 años del golpe de Estado militar que dio inicio a la Guerra de España y el historiador Francisco Moreno no tiene dudas en señalar qué sucedió a partir de ese momento: "un exterminio suficiente o disperso". Esta es la tesis que defiende en la obra Los desaparecidos de Franco (Editorial Alpuerto) donde se apunta que el plan de exterminio franquista es algo "intrínsecamente unido" a la dictadura. No se puede entender a Hitler sin las cámaras de gas, ni a Franco sin el "exterminio suficiente". 

"Si se niega el plan [de exterminio] se está negando la esencia del fascismo europeo y del franquismo. Algo muy importante es que, para mantener el clima de terror no hay que estar matando siempre ni derramando sangre siempre. Cuando se consuma una fase de terror sangriento, después el Estado puede vivir un tiempo de las rentas. Basta con que se mantenga la amenaza del terror, para que permanezcan sus efectos", escribe Francisco Moreno, historiador y catedrático de Instituto.  

Moreno Gómez defiende su posición aportando no pocos discursos de dirigentes franquistas que muestran que el objetivo del alzamiento en armas de los militares no era solo acceder al poder. Así, la obra nos llama la atención sobre textos, discursos que todos parecemos olvidar. 

La primera de ellas: la Instrucción Reservada Número 1 de Mola, considerado el Director del golpe de Estado, que señala que "la acción ha de ser en extremo violenta" o las palabras del teniente coronel Martínez Oyaga, que en la Comandancia Militar de Pamplona gritaba alto y claro: "En la España de Franco no se fusila a nadie; aquí, el que falta es que ha desaparecido". 

No son las únicas declaraciones de este tipo que se pueden encontrar en la época. Cabe recordar en este punto declaraciones como las que realizó en el documental A sangre y fuego. Málaga,1936 el general Queipo de Llano, que aún hoy permanece enterrado en la  basílica de la Macarena: "Sí, canalla roja de Málaga. Esperen a que llegue allí dentro de diez días. Me sentaré en un café de la calle Larios, bebiendo cerveza y por cada sorbo mío, moriréis diez".
 
O las de Gonzalo Aguilera, aristócrata, terrateniente y capitán del ejército español en la Guerra Civil que desempeñó la función de oficial de prensa de Franco y de Emilio Mola: "Tenemos que matar, matar y matar, ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe? Y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. 

Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España... Nuestro programa consiste... en exterminar un tercio de la población masculino de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ¿se da cuenta?.

Tres fases de terror

Francisco Moreno sostiene que el exterminio franquista se puede analizar en tres fases. La primera fase fue la represión "de choque", la gran limpieza, a partir del 17 de julio de 1936, que se extiende a lo largo de los tres años de guerra. En esta primera fase casi todo está basado en la eliminación física y el comienzo del gran expolio económico sobre los bienes de los oponentes políticos.

"Es una 1ª fase de 'limpieza' radical de la base social de la República y de sus élites, de eliminación masiva, en todas las provincias de España, cerca o lejos de los frentes de guerra, hubiera haido o no víctimas causadas por los republicanos", escribe. 

La segunda fase ocurre después de 1939, con el final de la guerra. Francisco Moreno señala que supone la implantación de lo que él llama la "multi-represión" de los vencidos: "Es el plan coordinado de diferentes acciones cuyo objetivo es la destrucción de las bases esenciales de la vida de grupos de ciudadanos, con el propósito de aniquilar a los mismos".

Esta multi-represión incluye encarcelamientos, señalamientos públicos, paseos, expolio de bienes y, por supuesto, la estigmatización del enemigo, privarlo de su dignidad humana y reducirlo a simple guiñapo o despojo. El director de la cárcel Modelo de Barcelona dijo en 1941: "Hablo a la población reclusa: Tenéis que saber que un preso es la diezmillonésima parte de una mierda".

Por último, la tercera fase se puede dar por comenzada en 1942 y está centrada en la eliminación de la oposición interna, la de la inmediata posguerra, la de la sierra y la del llano. En esta fase destaca especialmente, señala el autor, el "trienio del terror, 1947-1949". "En este trienio se cometieron ejecuciones sumarias a mansalva, fue el período dorado de la 'ley de fugas' en todo el franquismo. 

El olvido como colofón

El exterminio llegó mediante los fusilamientos, judiciales o extrajudiciales, pero pero también con el hambre. Una de las mayores maldades represivas se daba en los campos de concentración (alemanes y españoles) y en las prisiones (alemanas y franquistas), que era el "exterminio pasivo" de muchísimos reclusos mediante el hambre y las condiciones infrahumanas, "que en cuanto al caso español fue un auténtico programa del Estado franquista: que el hambre haga lo que no hicieron las ametralladoras". 

Como colofón, señala Moreno Gómez, el proyecto franquista incluía un proyecto de invisibilización (fosas anónimas) y un proyecto de insignificación, es decir, vidas sin valor, dignas de desprecio. "Eso es lo que ha hecho siempre el franquismo y también las derechas actualmente", sentencia Francisco Moreno. "                     (ALEJANDRO TORRÚS, Público, 18/07/17)

18/7/17

El Congreso ordena devolver 3.000 millones de euros robados a los republicanos

"Por paradojas de la vida parlamentaria, el Congreso de los Diputados aprobó ayer, veinticuatro horas antes de la solemne sesión que protagoniza Felipe VI de Borbón para conmemorar el 40º aniversario del 15-J, las primeras elecciones democráticas, la devolución del dinero y las cuentas incautadas por el franquismo en la zona republicana. 

Se estima que el régimen surgido de la sublevación militar golpista del 18 de julio de 1936 se apropió de más de 3.000 millones de euros, en valor actual, dejando a miles de familias en la ruina. El PP votó en contra de la restitución del dinero y los títulos usurpados y perdió.

El debate de la proposición no de ley que ordena al Banco de España la restitución del dinero incautado a los republicanos mediante sendos decretos dictados por Francisco Franco en Burgos en agosto y septiembre de 1938, tuvo lugar en la Comisión de Economía, mientras la mayoría de los diputados tributaban el homenaje anual a las víctimas del terrorismo. 

La ponente de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) Ester Capella y el socialista José Zaragoza estuvieron de acuerdo en la enmienda transaccional que formuló el PSOE y que coincide con el texto aprobado por unanimidad en el Parlament de Catalunya. El mandato establece el procedimiento para el cálculo y la devolución del dinero y las cuentas expropiadas.

Ello exige al Gobierno y a las autoridades monetarias ordenar los archivos y verificar los recibos de las miles de familias expoliadas. Según dijo la diputada Capella, hay más de tres mil familias que conservan los recibos de las cantidades usurpadas. La portavoz de UP en el debate, Aina Vidal, dijo que unas dos mil forman parte de la asociación creada hace varias décadas para luchar por la devolución del dinero que los sublevados les robaron. 

El socialista Zaragoza defendió su enmienda transaccional recordando que el texto fue votado por todos los grupos, incluido el PP, en la Cámara catalana y señaló que no es una cuestión de grupos políticos, sino de justicia. “Se trata de solventar, cuarenta años después de las primeras elecciones democráticas, un problema que tenemos del pasado”.

En efecto, como también recordaron Capella y Vidal, la restitución del patrimonio y los bienes incautados por el franquismo, fue acometida por los gobiernos socialistas pero sólo a personas jurídicas (partidos políticos y sindicatos, principalemente), pero no a las personas físicas. 

La Ley de la Memoria Histórica de finales de 2007 mencionó esa deuda pero no aportó solución alguna. “Ahora se trata de establecer el procedimiento de cálculo y devolución de ese dinero”, subrayó Capella. Y que se haga de “una forma razonable, también para el Estado”, agregó Zaragoza.  (...)

Según consta en un informe del Banco de España de fecha 11 de marzo de 1938, el monto total del dinero republicano incautado durante la Guerra civil por el ejército franquista ascendió a 35.047.500 pesetas. Esa cantidad fue expoliada a las familias “en las plazas liberadas del dominio marxista”, tal como disponían los decretos. 

Los poseedores de dinero emitido antes del 18 de julio debían entregar su dinero en los Ayuntamientos de las zonas “liberadas” por el “Ejército Nacional” y acreditar con testigos fiables (generalmente los curas) que era dinero ganado honradamente. Solo así recibían el “recibo del canje” en “billetes nacionales” que les serían entregados después por las sucursales provinciales del Banco de España.

En miles de casos no hubo tal canje. En virtud de otras disposiciones posteriores fue incautado dinero válido y legal emitido por la República o por instituciones republicanas, que nunca fue devuelto a sus legítimos propietarios. Cálculos posteriores efectuados por historiadores a partir de la documentación recuperada indican que la cantidad anulada por las autoridades franquistas en 1939 ascendió a unos 13.251 millones de pesetas en billetes declarados ilegales y 10.536 en cuentas bancarias bloqueadas.

Una asociación que agrupa a más de setecientas personas expoliadas presentó en 2015 de forma colectiva una demanda de responsabilidad patrimonial contra el Estado ante la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo. 

La asociación se ha ido ampliando con los hijos y nietos de los damnificados que poseen pruebas del expolio. Y según las estimaciones que han trasladado a los autores de la iniciativa (Joan Tardà, de ERC, la planteó en 2004), el capital que les robaron frisa los 3.000 millones de euros en dinero actual."               (Luís Díez, Cuarto Poder, 28/06/17)

17/7/17

Os nomes dos verdugos por fin. González Zaera, por exemplo, cobra para non matarlle o parente, e pasa o cepillo para poder visitar alguén á cadea

 [Imaxe: Sermos Galiza] A Escuadra Negra de Eirexalba (O Incio) 

"Está a piques de saír do prelo Os nomes do terror. Galiza 1936: os verdugos que nunca existiron, o primeiro achegamento sistemático ao estudo dos represores na Galiza que racha con este tabú nos traballos da memoria histórica e pon en negro sobre branco os nomes, as causas e as metodoloxías usadas polo terror.

 Este traballo, que publica Sermos Galiza e estará nas librarías a partir do Día da Patria Galega, 25 de xullo, está coordinado polos historiadores Xosé Ramón Ermida, Dionisio Pereira, Eliseo Fernández e Xoán Carlos Garrido. E nel participan moitos dos principais investigadores desta época na Galiza, como Emilio Grandío, Carlos Nuevo Cal, Bernardo Máiz, Xosé Álvarez, Manuel Pazos, Judith Carbajo, Ana Cebreiros, Carlos F. Velasco ou Julio Prada.

 Nel abórdase a represión fascista nas comarcas de Pontevedra, o sur de Lugo, Ferrol, A Coruña, a Mariña, Ordes e Terra de Montes, ademais de temas como os procedementos e actuacións dos represores, as mulleres falanxistas, o papel da Igrexa, os tribunais militares e a represión económica.

Trátase do primeiro traballo que estuda de forma global este fenómeno que completa o relato histórico desde outra perspectiva. Segundo un dos coordinadores, Xosé Ramón Ermida, "este libro ten vontade iniciática, pretendemos abrir un debate. Non é un libro que feche nada, o que queremos é favorecer o coñecemento sobre iso. A intención é darlle continuidade nas dúas perspectivas, a territorial e a temática, porque quedan outras moitas comarcas e tamén outros temas vinculados, como o papel da patronal na represión, por exemplo".

Xoán Carlos Garrido tamén mantén que este é só un comezo: "Estamos abrindo un camiño, pero a represión como estudo estrutural require que os estudos parciais se vaian acumulando e se lle dea un marco xeral, estudando o porqué e o como. Pero creo tamén que os autores que aparecen no libro son xente que leva traballando no tema moitos anos, como Bernardo Máiz ou Dionisio Pereira, que levan 30 anos con isto".

O silencio sobre os verdugos

"Este é un traballo moi agardado desde hai tempo", afirma Ermida. "É necesario falar dos verdugos porque hai vítimas. Se hai un Alexandre Bóveda asasinado na Caeira é que hai un Lis Quibén perseguindo demócratas nas terras de Pontevedra". A razón sobre o silencio atópaa o historiador ligada á política de reconciliación nacional "que impón o PCE", e o momento clave é o pacto do 78, "que levan adiante os herdeiros políticos dos verdugos e unha parte dos herdeiros políticos das vítimas".

 Estamos diante dun traballo valente dada a cantidade de investigadoras e investigadores procesados nas últimas décadas. "Tanto os coordinadores como os autores sabemos que xogamos con lume", recoñece Garrido. "O franquismo non rematou e somos conscientes de que non estamos libres de que nos denuncien, pero tamén é certo que nós andamos con coidado. Se non for así igual seriamos máis ousados á hora de apuntar hipóteses. Neste caso practicamente tes que facer ti o que non fixo a policía ou os xuíces, que é descubrir e probar ti quen foron os autores. A nós esíxesenos non desde o punto de vista académico, senón penal".

Os nomes que aparecen son, na súa maioría, tirados de fontes dos propios consellos de guerra franquista "onde aparece referenciada a actividade represiva tanto de persoas ligadas á Falanxe como as milicias paramilitares vinculadas ao réxime", explica Xosé Ramón Ermida. Outra parte recolle testemuños directos de persoas que o deixaron por escrito, formaran parte da propia represión ou presenciárana de forma directa.

Permanencia no poder

E esta dificultade para investigar explica tamén o que pasou aquí e por que atopamos apelidos entre os represores que despois da Transición continuaron sendo parte das elites do Estado español, como Rosón ou López-Sors. "Cando estudamos os represores e as ramificacións que teñen, e como se beneficiaron os que hoxe son demócratas de toda a vida do botín obtido grazas á represión, entendemos por que nós non podemos estudar de maneira normal ese período como se estuda calquera outro. Hai moito interese en ocultar a orixe das fortunas e dos privilexios de moitas clases, persoas e colectivos que hoxe ostentan unha posición grazas ao crime, ao asasinato e ao roubo e todo iso", di Garrido.

"Moitas das persoas directamente implicadas en labores represivos son persoas que seguen ocupando cargos de relevo nas corporacións franquistas e nas primeiras da democracia, e que a partir do 78 ocupan cargos de responsabilidade tanto en UCD como en Alianza Popular. Moitos foron recolocados polo propio réxime nas súas estruturas de poder", conta Ermida, quen tamén lembra que outros moitos remataron como funcionarios das cámaras agrarias ou nos sindicatos verticais.

Máis dificultades ca nunca

A obra mantén, asemade, que o dereito a saber e a liberdade para investigar seguen postos en dúbida. Un bo exemplo é que aínda quedan moitos arquivos que non se puxeron a disposición pública, como os das comisarías, delegacións da orde pública e comandancias da Garda Civil. E, apunta Garrido, "hai algúns que se están a fechar, sobre todo cando foi o boom da memoria histórica a raíz do bipartito, que provocou unha reacción, por unha banda con denuncias e por outra coa destrución de arquivos familiares". Alén disto, quéixase, "arquivos aos que antes se podía acceder, coa Lei de Protección de Datos non fan máis que poñer dificultades. E a Lei da Memoria que ía abrir os arquivos non valeu para nada. Os que estamos a investigar estamos atopando máis dificultades que hai dez ou vinte anos".

Preguntado pola tipoloxía dos represores, o historiador Xoán Carlos Garrido nega que se poida facer unha clasificación: "A represión existe porque hai colectivos ou clases interesadas en que exista para os seus obxectivos. A Igrexa, por exemplo, ou certos colectivos militares, a patronal, e despois hai todo un grupo de lumpen e de persoas que a título individual aproveitaron a oportunidade na medida en que non tiñan moitos escrúpulos e a situación ofrecía unha posibilidade de medrar a conta destes crimes".

E, insiste, "que ninguén pense que a represión é produto de psicópatas. Os psicópatas foron usados pola xente de ben e de orde que quería conservar os seus privilexios. A represión non existiría simplemente por xente que desfruta cortando testículos e violando".

 El prefire estabelecer grupos de interese "porque o ser humano é moi contraditorio: hai xente capaz de matar e de salvar. Por exemplo, o gobernador civil, o carniceiro de Extremadura, cando chegou a Pontevedra puxo orde nalgunhas cuestións da represión e mesmo na recuperación de fillos de vítimas da represión cos que se quedaran algúns militares. Onde encaixa Gómez Canto para estabelecer un tipo de represor?", pregúntase. 

E explica as razóns da Igrexa, tema analizado por el no libro, "que apoia a represión porque quere manter un status que tiña antes do 36 e mesmo melloralo, porque quedaron moito mellor que antes da República".

Mentres, Ermida fala dun perfil que el chama o "falanxista quinqui", que utiliza o terror e o asasinato para enriquecerse. "É o caso de González Zaera, por exemplo, un fascista de primeira hora que aproveita a represión para facturar, desde cobrar para non matarlle o parente a pasar o cepillo para poder visitar alguén á cadea".

De Interviú secuestrado a Dionisio Pereira

Desde a política de reconciliación nacional e a Lei de Amnistía, os problemas xudiciais contra calquera que publicase nomes de represores sucedéronse desde a mesma Transición. O secuestro da revista Interviú en 1978 pola querela dos irmáns Rosón (mentres un deles -Antonio- era presidente da pre-autonomía galega), identificados nun artigo daquel semanario como protagonistas da represión no leste de Lugo, foi un claro aviso a navegantes. Máis tarde, en 1981, mentres se producía o golpe de estado, secuestrábase o documentario Rocío, en que se amosaba un discurso crítico co feche da Transición e se mencionaba os verdugos.

E un dos coordenadores deste libro, Dionisio Pereira, foi demandado en 2007 pola familia do ex alcalde franquista de Cercedo, Manuel Gutiérrez, por involucralo na represión cando fora xefe da Falanxe nesta localidade. Non foi exonerado até 2009, cando a Audiencia Provincial de Pontevedra o absolveu cunha sentenza que confirmaba que o historiador contaba con fonte sólidas, de carácter tanto arquivístico como oral."                  ( R. Castro, Sermos Galiza, 14/07/17)

14/7/17

Rafael de Vega, considerado el mejor cirujano de Galicia, fue fusilado en la tapia del cementerio de Lugo. Para el pelotón de ejecución se eligió a hombres que le debían la vida. Su hospital y propiedades fueron 'incautados'; su casa, saqueada por los falangistas, que robaron también su coche; a su familia se le impuso una multa de un millón y medio de pesetas...

 "El Dr. Rafael de Vega Barrera nació el 23 de abril de 1889 en el pueblo burgalés de Zazuar. En Valladolid estudió Medicina, como había hecho su padre y numerosos miembros de generaciones anteriores de la familia, desde la época de la reina Isabel II.
 
Cuando finalizó la carrera se fue a Madrid con la intención de hacer la tesis doctoral. Estando allí fue convocada la plaza de director cirujano del hospital municipal de Lugo. Concurre a la oposición que se celebra en la Facultad de Medicina de Madrid y allí entre doce opositores a la misma, se la adjudican a él, tras realizar unos brillantes ejercicios.

Llegó a Lugo en 1916 y al año siguiente ya hace una denuncia pública calificando de indignante la situación del hospital lucense.

Escribe:

Los pobres y los desposeidos tienen derecho a la asistencia médica, porque el derecho a la salud es un derecho de todas las personas y ellos lo necesitan más.

Precisamente, este sería el principio fundacional de la Organización Mundial de la Salud, pero este Organismo se creó 31 años después de que el Dr. Vega Barrera expusiese públicamente su pensamiento, que llevó a la práctica en la medida de sus posibilidades.

En el mismo año 1916 toma posesión el 17 de mayo de su plaza de cirujano general en el viejo caserón de Santo Domingo que era un mal sucedáneo de lo que es un hospital: grandes salas colectivas sin ninguna ventilación y mínimos servicios higiénicos. El quirófano era una habitación prácticamente sin instrumental.

Desde 1917 la labor del Dr. Rafael de Vega como cirujano fue extraordinaria. Realizó en el hospital multitud de intervenciones en condiciones muy adversas, sin disponer en aquel viejo caserón de los medios más elementales, incluso sin rayos X, y sin contar con un laboratorio bacteriológico.

Ya a partir de la inauguración el 29 de junio de 1930 del nuevo edificio, como hospital de Santa María de Lugo, tuvo el Dr. Vega Barrera mayores posibilidades, atendiendo él mismo el servicio radiológico. Durante la construcción del nuevo hospital que duró alrededor de diez años, el Dr. Vega Barrera colabora con el alcalde D. Ángel López Pérez y realiza varias visitas a Santander para conocer la estructura del hospital de Valdecilla.

El Dr. Vega tenía grandes conocimientos anatómicos lo cual le permitía trabajar siempre en un campo operatorio exangüe y limpio; quizás este era uno de los motivos de su éxito.

Era un ser excepcional, un hombre justo, un caballero pletórico de generosidad, rebosante de amor hacia sus semejantes, un cirujano dotado de unas manos prodigiosas, compasivo y desprendido hacia lo indecible. Persona de maneras exquisitas y de inigualable trato y una persona altruista por naturaleza.

Era un firme partidario del progreso del género humano en una época oscura en la que la enfermedad se cebaba en cuerpos atormentados por el hambre y la miseria, el Dr. Vega abrazó decididamente una causa de la República en la que veía la gran oportunidad para dejar atrás el retraso secular existente en aquella época.

En los dos últimos años de la segunda República ya había un ambiente social muy irritado que no presagiaba nada bueno y así sucedió. Tras el golpe de estado militar, fue detenido y pasó cien días encarcelado antes de que lo fusilaran, tras un juicio sumarísimo plagado de irregularidades y testimonios falsos, en el que fue acusado de traición, pese a no ser militar y víctima de la envidia, odio y resentimiento de sus colegas profesionales.

El crimen del Dr. Vega fue de una crueldad monstruosa. Los testigos de cargo del proceso eran colegas que se sentaban a su mesa para celebrar su onomástica. Quien pretendió aparecer como testigo de la defensa fue arrestado y enviado al frente. Las mujeres que encabezaban manifestaciones exigiendo su ejecución, eran cónyuges de aquellos que poco antes se jactaban de su amistad. Para el pelotón de fusilamiento se reclutó obligatoriamente a hombres que le debían la vida.

Don Rafael de Vega fue asesinado por ser un hombre bueno, por preocuparse de sus semejantes, por ser sanador de almas antes que médico de cuerpos. Don Rafael fue asesinado por hombres viles que albergaban en su interior los peores sentimientos que es capaz de concebir el ser humano: envidia, resentimiento y odio. Y en Don Rafael, además de a la República en Lugo, se quiso asesinar a todo cuanto significaba la palabra progreso.

La antigua residencia del Dr. Vega fue tiroteada y saqueada en presencia de la mujer e hijos del Dr. Vega en repetidas ocasiones cuando estaba en prisión. Los Falangistas se apropiaron de material quirúrgico de gran valor y del vehículo particular de la familia Vega Barrera.

El sanatorio privado del Dr. Vega, todos sus bienes personales y su finca de la calle Montero Ríos fueron incautados por el Nuevo Régimen y su mujer e hijos tuvieron que luchar durante muchos años para recuperar su patrimonio familiar. Se les impuso una multa mancomunada de un millón y medio de pesetas de las de "antes". Tuvieron que irse a vivir a León con unos familiares durante los años que duró la guerra civil, posteriormente fijaron su residencia definitiva en Valladolid.

El 25 de abril de 1952 mediante un Decreto de indulto fue levantado el embargo del patrimonio de la familia del Dr. Rafael de Vega, previo pago de una multa de 25.000 pesetas. Nunca fue publicado el Decreto en un Boletín Oficial del Estado.

Rafael Pérez de Vega

Nieto del Dr. Rafael de Vega Barrera"                  (Búscame en el ciclo de la vida, 06/07/17)

13/7/17

Unha das execucións colectivas con máis vítimas mortais da Galiza franquista

"Hai 80 anos, isto é, en 11 de xullo de 1937, fusilaban unha ducia de demócratas na cidade de A Coruña. Eran un tras doutro: Luís Rufilanchas Salcedo, Manuel Fernández López, Xenaro Ruano Sanxurxo, Francisco Meizoso Veiga, Xosé Santiago García, Domingo Rei Lago, Rotilio Naia Rodríguez, Francisco González Agilde, Arximiro Aradas Leiro, Manuel Rúa Losada, Delfino Liñeira Fraga e Nicolás Veiga Núñez.

Os máis facían parte do poderoso movemento libertario coruñés, outros militaban no PSOE e no PCE e Manuel Fernández López, medico da Pasaxe e cuñado de Luís Seoane, e Xenaro Rúano Sanxurxo, delineante e dramaturgo, no Partido Galeguista. 

A súa detención e o seu posterior asasinato representará un duro golpe para o conxunto do conglomerado clandestino que operaba na Galiza, moi particularmente nas cidades de Vigo e A Coruña, en apoio aos antifascistas perseguidos.

A delicada situación na que ficaron na Galiza desde xullo de 1936 milleiros de demócratas vai provocar as evasións por mar desde a práctica totalidade da costa galega a aquelas zonas do estado, particularmente Asturias, que seguían controladas polo goberno legal, favorecendo a aparición de redes clandestinas dedicadas a favorecer e organizar estas fugas. 

A constatación por parte das autoridades franquistas da existencia das mesmas vai provocar a creación na Coruña dunha unidade especial encargada de as perseguir, a Brigada de Servicios Especiales de la Guardia Civil que obterá o seu primeiro éxito en febreiro de 1937, detendo arredor de 30 persoas que agocharan na cidade o deputado socialista Luís Rufilanchas Salcedo e preparaban unha fuxida cara Xixón na motora Sisargas.

 A fuga, prevista para o 23 de febreiro, non puido levarse ao cabo ao ser detido ese mesmo día Eliseo Freire Vilas quen gardaba o diñeiro para a compra do combustíbel da embarcación, procedéndose o día seguinte á detención de varios dos implicados no operativo. 

Segundo se recolle na Causa 291/37, a embarcación foi mercada a un sobriño do propietario da Fonda Picón na Rúa Real por Arximiro Aradas, fixándose como punto de embarque para as perto das 20 persoas comprometidas un lugar nas inmediacións do Club Naútico e a Dársena, onde se atoparía o Sisargas.

 Así as cousas, na xornada do 24 son detidos entre outros o militante libertario Francisco Meizoso -nas semanas previas mercara vales para 150 litros de gasolina-, o ferroviario da CNT Manuel Rúa -a súa casa serviu de base para as xuntanzas preparatorias-, o dirixente de Acción Nacionalista Vasca Emilio Zufia Moreno e Manuel Fernández López, cuxa vivenda servía de refuxio a fuxidos, entre eles a Luís Rufilanchas Salcedo.  

 Luís Rufilanchas, discípulo de Jiménez de Asúa, profesor de dereito e deputado socialista por Madrid, atopábase en Cangas o 18 de xullo tras ser advertido do risco que corría na capital do estado. Após unha fuxida polo Morrazo, O Salnés e Compostela, chegou A Coruña o 3 de Agosto, poñéndoo en contacto algún militante do PSOE coa rede de evasións que coordinaba Manuel Fernández López. 

Unha das pezas chaves neste operativo era o tamén militante nacionalista Xenaro Ruano Sanxurxo, alumno de Anxo Casal nas Escolas de Insiño Primario das Irmandades da Fala e que remataría correndo a mesma sorte que os seus compañeiros de escola e irmáns de militancia Pedro Galán Calvete e Leandro Carré Brandariz “Fausto Brand”.

 Ruano, afiliado desde moi novo á Irmandade da Fala da Coruña e secretario de organización do Partido Galeguista n´A Coruña en 1936, destacou como dramaturgo e facía parte do faladoiro da xastrería de Luís Huici, canda Seoane, Francisco Miguel e o seu amigo e compañeiro de traballo nas obras dos camiños de ferro Xosé Villaverde.

Foi unha das execucións colectivas con máis vítimas mortais da Galiza franquista. A carón dos asasinados, foron condenados tamén a morte Emilio Zufia Moreno, Xosé Méndez Serantes, Manuel Martínez Piño, porén a súa pena sería conmutada por reclusión perpetua, ascendo a cifra de detidos a perto de 30.

 Sen dúbida algunha tratouse dunha sentenza exemplificador co obxectivo posto en desmantelar o aparello clandestino que operaba n´A Coruña sementando o terror e o medo entre todas aquelas persoas que colaboraban na protección das mulleres e homes perseguidos polo fascismo.

 A memoria das persoas asasinadas con motivo da fuxida frustrada da motora Sisargas non correu mellor sorte do que a da grande maioría das vítimas do franquismo, significándose neste caso que a pesar de tratarse dun grupo moi numeroso a súa lembranza se cinxiu fundamentalmente aos nomes de máis relevo social, caso de Luís Rufilanchas ou máis recentemente ao de Xenaro Ruano. Ao fin é necesario lembrar para que os nosos mortos non sexan asasinados por dúas veces."               (CILIA TORNA, 11/07/17)

11/7/17

Mercedes Romero Abella, maestra, violada, torturada y fusilada

 Mercedes Romero Abella

"Mercedes Romero Abella, nació en Cee (A Coruña) el 27 de junio de 1907. Vivió su juventud en Corcubión y en 1936 ejercía de maestra en Monelos (A Coruña). Madre de dos hijos pequeños, viuda del sindicalista de la UGT y empleado del Banco Pastor Francisco Mazariegos, fusilado el 31 de agosto de 1936 por resistirse a los sublevados en el Gobierno Civil de A Coruña.

Cuando Mercedes estaba preparándose para marcharse a América, los falangistas la detuvieron y la ejecutaron en la Cuesta de la Sal. Antes de acribillarla a balazos fue violada y le cortaron los pechos.

La encontraron en el pozo del Puente de la Castellana de Aranga y fue inscrita en el libro de defunciones del Registro Civil de Aranga con fecha 19 de noviembre de 1936 como desconocida. Posteriormente, el 12 de febrero de 1937, fue identificada y enterrada en una fosa común en Vilarraso, la fosa más grande de Galicia. Parece ser que su muerte se produjo antes de la fecha indicada en los documentos oficiales."                (Búscame en el ciclo de la vida, 27/06/17)

10/7/17

La odisea carcelaria de Norberto Herrera duró diez años, sin ser condenado a prisión en los repetidos procesamientos gracias a la pertinacia de sus adversarios locales, celosos del cargo que ocupaba, pues era secretario del juzgado municipal

"(...) los escritores conocidos y los eventuales cronistas de efemérides  folcloristas tampoco se han fijado en el devenir de los represaliados y de sus familias, que, por ser pobres y presumibles emigrantes, no aportaban gran cosa a la visión angélica de estos lugares (“Parientes pobres y burros viejos, lejos”).

 Sucede en otros pueblos serranos ferozmente castigados en la represión sangrienta, como Mogarraz y Casas del Conde, por no hablar de Miranda del Castañar y otros aledaños, ya fuera del actual partido judicial de Ciudad Rodrigo. Solamente se tiene datos fiables de los “exilios” provocados por los primeros zarpazos del terror militarista.

Eufemio Puerto Cascón describe con cierto detalle la saca fallida de Norberto Herrera Sánchez y Zacarías Maíllo Criado, tiroteados la noche del cinco de agosto de 1936 en el paraje de El Robledo, término de Herguijuela de la Sierra (Hernández 2004). Zacarías salió ileso y se convirtió por algún tiempo en uno de los primeros “topos”, escondido en el chozo de un guarda. 

Norberto fue herido en una pierna, pero consiguió esconderse en una viña, donde fue auxiliado a la mañana siguiente por un hermano de la informante Cecilia Bajo Cerezo (HS 2014). Procuró ser muy discreto sobre la identidad de sus agresores en sus manifestaciones para el esclarecimiento de los hechos:

“(…) Que el deponente fue llevado en una camioneta cuya matrícula de la misma ignora, así como también no pudo determinar quiénes eran los falangistas que le detuvieron [y] dispararon contra el declarante, que eran para él desconocidos y desde luego no era ninguno de ellos de este Partido [judicial de Sequeros]. 

Que el deponente no puede explicar el motivo de la agresión de que fue objeto, ya que nunca ha militado en partido extremista y fue siempre persona de orden y únicamente a una denuncia falta (sic, por ¿falsa?) pudo obedecer o a que lo confundieran con otra persona (Dil.Mog/36: f. 26).

La odisea carcelaria de Norberto Herrera duró diez años, sin ser condenado a prisión en los repetidos procesamientos durante la guerra, gracias a la pertinacia de sus adversarios locales, que, además de detestarlo por razones ideológicas, estaban celosos del cargo que ocupaba, pues era secretario del juzgado municipal. Algunos detalles de su persecución se han descrito en otra parte (Iglesias 2016: 120, 279, 325, 480).  

A consecuencia de los disparos (efectuados “a más de tres metros”) le quedaron la rodilla derecha abultada y la pierna encogida, con inutilidad para el trabajo de agricultor, según el informe de un médico de Sequeros en 1936. Y en 1943 seguía solicitando que se le repusiera en el cargo de secretario del juzgado de Mogarraz. 

No hay constancia de que después recuperara el puesto ni el pleno uso de la pierna derecha. Tendría su residencia en Santibáñez de la Sierra, de donde era natural. Algún descendiente suyo se estableció en Valladolid (HS 2014).

El mismo Eufemio Puerto señala la detención de otros cuatro mogarreños en la misma fecha de aquel verano sangriento, aunque puede ser erróneo ese dato (Iglesias 2016: 280, nota 7): Alfonso Hernández Núñez, alias “Tunín” o “Bonino”, Manuel Barrado, alias “Tristrás”, y Atanasio Regaña, que fueron ejecutados extrajudicialmente, además de Gonzalo Chelitas, a quien soltaron en La Alberca. 

Los cadáveres de los tres primeros serían los que se hallaron en en el sitio de Las Datas, junto al camino de El Casarito, en el término de Maíllo, el día 17 de agosto de 1936 (C.464/37).  Unos días después de la inhumación de los cadáveres se presentaron en el pueblo tres señoras de Mogarraz que, por las señas que dieron, podían ser las viudas de las víctimas.

 Pero en el sumario no se consigna la identidad de estas personas (una de las cuales sería María Lucas Maíllo, esposa de Manuel Barrado, según el acta defunción, 17/08/36 y 18/12/81, ASMJ) ni después han dejado huellas conocidas de su paso por la Tierra.

 Tampoco se dispone de datos sobre el devenir familiar de Desiderio Criado Barés, de 24 años, natural de Mogarraz y vecino de Ciudad Rodrigo, soltero, que fue sacado de la prisión del partido judicial para la dehesa de Aceñuelas el 15 de septiembre de 1936, con otros vecinos mirobrigenses.

 Como se expuso en las “Croniquillas” (17/08/2016), la represión en Mogarraz afectó a veinte personas hasta ahora identificadas, pero los efectos que tuvieran en ellas o en su entorno familiar se desconocen en su mayor parte, por falta de información adecuada y de curiosidad de los escritores localistas, aparte del mencionado Eufemio Puerto. (...)"                (Salamanca al día, 22/06/17)

7/7/17

Al no encontrar al padre, sindicalista, Isaac, mataron a su esposa, Jerónima, embarazada, y a su hijo de 3 años, Fernando

 
 Imagen de Jerónima Blanco y Fernando Cabo

"El caso de Jerónima Blanco y Fernando Cabo es la representación más cruda de la represión franquista que se vivió en el Bierzo.

Madre e hijo, de veintidós y tres años respectivamente, fueron víctimas de la barbarie. ¿ Su delito? Ser familia de un sindicalista. El 23 de agosto de 1936, de madrugada, los falangistas irrumpían en la vivienda familiar buscando a Isaac Cabo, padre y esposo que por su actividad se vio obligado a abandonar su hogar, teniendo que refugiarse en el Pajariel y visitar a escondidas a su esposa y su hijo periódicamente.

Al no encontrar a Isaac, los verdugos terminaron con la vida de la joven, que esperaba otro hijo, y del pequeño Fernando.

No se conformaron con el brutal crimen. Los cadáveres de Jerónima y Fernando fueron expuestos junto a la antigua carretera Ponferrada-Ourense, en el barrio ponferradino de Flores del Sil, un terrible recordatorio de los sublevados para aquellos que intentaran frenar el golpe de Estado.

Allí, en una de esas cunetas que los franquistas sembraron de cadáveres, permanecieron durante tres días, hasta que fueron enterrados.

La crueldad del caso empujó a la ARMH en el año 2008 a pedir que el Ayuntamiento de Ponferrada dedicará una calle a Jerónima y Fernando, una petición que tenía como objetivo homenajear a todas las víctimas de la dictadura.

Sin embargo, la petición cayó en saco roto. Casi una década después, el grupo municipal de Ponferrada en Común (PeC) ha anunciado que presentará un ruego para que se retome la iniciativa. «Entendemos que es absolutamente necesario personalizar en Jerónima y Fernando en toda la represión de la dictadura y el delito de desaparición forzosa que es el más grave y atroz que contempla el derecho penal», explican desde la coalición.

Así, desde PeC quieren reparar el olvido hacia Jerónima y Fernando por parte de su propia ciudad. Y es que mientras en la capital berciana no se llegó a un acuerdo para bautizar una calle con su nombre, en León, desde el año 2009, la calle Jerónima Blanco recuerda a las víctimas."         (La Nueva Crónica, 26/06/17)

6/7/17

La violación de menores por parte de los dirigentes de Colonia Dignidad era sistemática, se hacían experimentos médicos y psiquiátricos con personas, tras sus muros se asesinaba gente...

"En el año 2005 estalla en Chile un escándalo que se venía intentando contener desde el fin de la dictadura pinochetista: el horror de Colonia Dignidad, fundada en 1961 por Paul Schäfer, un alemán que había formado parte de las juventudes hitlerianas.

 Se desvela todo aquello que se sabía pero que las autoridades chilenas nunca quisieron investigar hasta ese momento: que durante la dictadura de Augusto Pinochet fue un campo de detención y desaparición al servicio de la policía secreta o DINA, que la práctica de violación de menores por parte de los dirigentes de la colonia era sistemática, que se hacían experimentos médicos y psiquiátricos con personas, que tras sus muros se asesinaba gente, que la colonia estaba involucrada en tráfico de armas, y un largo etcétera de abusos, violaciones, prácticas sectarias y despropósitos perversos.

 En 2005 Schäfer es detenido en Buenos Aires y extraditado a Chile, donde es condenado a cadena perpetua por abusos a 25 menores de edad. Muere cinco años después en prisión, sumando más cargos. La colonia sigue operativa hoy bajo el nombre Villa Baviera.

En Sprinters: Los niños de Colonia Dignidad (Hueders, 2016), Lola Larra (Santiago de Chile, 1968) indaga en esta historia a través de una propuesta narrativa múltiple: la elaboración ficticia, el testimonio, la crónica y el story board de un guión (ilustrado por Rodrigo Elgueta). 

Estas formas diferentes de representación e investigación se complementan entre sí, planteando un diálogo entre ficción y no ficción que enriquece la comprensión de un trauma colectivo centrándose en cómo ese trauma afecta al tejido íntimo de sus protagonistas.

 La narradora, que es periodista y escritora, cuenta en primera persona el proceso tanto de investigación como de elaboración de esas averiguaciones en forma de guion de cine. Ella encarna al testigo que ha vivido fuera de la violencia de la Colonia, pero que ha sido rozada por ella a través de su relación con varios de sus habitantes y de su creciente obsesión por las atrocidades que allí se cometieron, particularmente contra los “sprinters”, que eran los niños elegidos por Paul Schäfer para satisfacer sus deseos.

 Desde ese punto de vista del testigo, la narradora investiga, elabora el relato que teje el guion y nutre el texto con testimonios y cartas de personas reales que se fugaron de la Colonia y que denunciaron los abusos que se cometieron allí. 

A través de su narración y de su relación con Lutgarda, una colona muy peculiar que sigue dentro, nos introduce en la vida interna de la Colonia, completando con la imaginación aquello que la historia es incapaz de mostrar.

En el libro se narran algunos de los abusos mencionados, que son de sobra conocidos por todo aquel que sepa un mínimo de la historia de la Colonia, pero no es un libro de denuncia al uso, donde el lector se ve enfrentado repetidamente al horror. Este libro presenta las secuelas íntimas, tanto del testigo que se enfrenta a una tarea tal vez demasiado exigente como de la víctima que a veces ni siquiera es consciente de que lo es.

 La testigo/narradora es un personaje complejo, que se debe enfrentar a la responsabilidad de crear una historia (su guion) sobre un tema que le resulta a veces insoportable, que la obliga a luchar constantemente contra su impulso de huir y que le plantea cuestiones éticas fundamentales.

 ¿Cómo contar la historia de Colonia Dignidad a través de la ficción? ¿Dónde están los límites de lo que se debe mostrar? ¿Cómo hacer justicia a las víctimas sin regodearse en lo escabroso? 

El personaje de Lutgarda, una mujer endurecida por sus condiciones de vida, sufre también su propio proceso de (auto)conocimiento. Sin desvelar nada de su historia, sí puedo decir que su rasgo principal es que ha normalizado la violencia de la Colonia y por ello ni siquiera se piensa a sí misma como víctima. 

Hace poco escribía sobre la novela La cuadra, de Gilmer Mesa, que una de las cosas que más me impresionó fue la naturalidad con la que sus personajes vivían y ejercían la violencia en un barrio de Medellín durante la época más dura de la guerra entre el Cártel y el Estado. La novela de Lola Larra, aunque habla de otro tipo de violencia y esa violencia no aparece de forma tan explícita en su texto, tiene en común con la de Mesa que también está asumida como parte de la vida cotidiana, metabolizada y naturalizada.

 Para adentrarse en las secuelas de esa normalización ninguno de los dos autores se centra exclusivamente en la narración de los hechos históricos, sino que examinan con las herramientas de la ficción las vidas íntimas de sus personajes. Esto les permite indagar en cómo la violencia constante y normalizada transforma su visión del mundo y su relación con la realidad. 

Sprinters es un excelente ejemplo de cómo la elaboración imaginativa de un pasado traumático desde la ficción puede dialogar con los hechos históricos y ampliar nuestro conocimiento, permite asomarnos a  las corrientes oscuras y subterráneas que atraviesan la historia.

 También, a través de su cuestionamiento ético de ese mismo tratamiento –¿cómo reflejar en la ficción unos hechos tan escabrosos sin caer en la espectacularidad o la  banalidad?– Lola Larra abre un importante debate que no solo atañe a la historia de Colonia Dignidad, sino a cualquier historia de abuso, impunidad e injusticia."                    (La Marea, 03/07/17)